domingo, 30 de octubre de 2011
Veintitres
viernes, 28 de octubre de 2011
Veintidos (II)
Veintidos (I)
Veintiuno
jueves, 27 de octubre de 2011
Veinte (III)
- Tranquilícese antes de nada.
No quiero tranquilizarme, quiero una explicación. ¿Por qué ha permitido a mi hija pasar a ver su madre?
-- Papá. ¿Qué pasa? ¿Por qué no quieres que la vea?
No quiero que sufras más por su culpa.
-- Y yo no quiero que ella sufra por nuestra culpa. A mi no me va a pasar nada, yo estoy bien, pero ella no, necesita que la ayudemos, ¿por qué no me dijiste que no recordaba nada de antes? ¿Por qué no me dijiste que no me recordaba? No me duele por ella, me duele por ti, porque me has estado engañando todo este tiempo.
Yo nunca te he mentido.
-- Pero tampoco nunca me has dicho la verdad.
Tampoco es como si tú pudieses hacer algo por ella.
- En realidad...
Veinte (II)
Veinte (I)
jueves, 9 de julio de 2009
Diecinueve (II)
Su hija está aquí, en estos momento se dirige a ver a su madre.
- …
No me ha dejado llamarle antes…
- …
No, perdone, pero ella tiene razón, es mayor de edad y tiene derecho a verla sin su consentimiento. No he podido hacer otra cosa…
- …
Lo sé, lo sé, pero ¿qué quería que hiciese?
- …
Mire, yo estoy aquí para velar por la seguridad de mis pacientes, no para recluirlos e impedir que sus parientes no puedan verlos, si tiene algún inconveniente con eso, haga lo que crea necesario, trasládela si así lo desea, pero no puedo evitar que se vean.
- …
Muy bien, aquí estaremos.
Diecinueve (I)
Dieciocho (III)
Dieciocho (II)
Un gato para tener la casa siempre llena de pelos, si.
Eso se limpia. Tendremos un gato que nos hará compañía y dará más alegría a nuestro dulce hogar.
Con tal de poder estar juntas, ya no hará falta nada más que de alegría, porque yo la desprenderé por cada poro de mi piel.
Con eso ya contaba, jaja.
También tendremos una piscina.
¿Una piscina?
Si, una graan piscina en nuestro espacioso jardín.
Pero, a ver, ¿tú quieres una casa o un palacio?
¿No vas a concederme ese pequeño capricho?
Claro que si, de hecho, con mi sueldo imaginario te compraré una isla imaginaria en un mundo imaginario.
Jajajaja, vale, dejaré de teorizar con absurdos. Pero quiero que nuestra casa tenga terraza.
Una amplia terraza en la que tomar el sol desnudas sin que nadie nos pueda ver.
Si, eso me gusta... Una gran terraza en la cima de un gran edificio en el que nos pondremos morenas mientras hacemos el amor.
Exacto, mente pervertida.
¿Pervertida yo? Has sido tú la que lo ha insinuado antes.
Yo he dicho tomar el sol desnudas.
Claro, como si pudieses verme desnuda sin sentir deseos carnales hacia mi.
Lo mismo te digo.
Jaja, yo no había dicho lo contrario...
Dieciocho (I)
Mi padre es una buena persona y no creo que jamás pensara que las cosas acabarían así. El día que mi madre me pegó, él se cabreo mucho y me dijo que debíamos tomar una decisión. Ya puede imaginarse cual fue el resultado.
viernes, 19 de junio de 2009
Diecisiete
Si, la relación con mi padre cada día iba a mejor, lo que hacía empeorar la que tenía con mi madre. Yo creo que sentía celos porque siempre estaba pendiente de mi, se preocupaba, me consolaba, me hacía regalos y me cedía su hombro para llorar. Creo que no le sentó demasiado bien a mi madre ver todo eso. El día que colmó el vaso fue cuando, no recuerdo exactamente el motivo pero sé que había sido por una tontería, me pegó. Jamás me había levantado la mano, se dedicaba a maltratarme psicológicamente, si, eso se le daba muy bien. Pero aquel día lo hizo.
martes, 16 de junio de 2009
Dieciseis
¿Te he dicho alguna vez que no me gusta que me hagas esa pregunta?
No, ¿por qué?
Porque preguntándome eso, ya me estás haciendo una pregunta.
Ya, pero esa no es la pregunta.
Lo sé, por eso no me gusta que me preguntes eso, si quieres hacerlo, pregunta directamente.
Vale... ¿Sabes por qué estoy aquí?
... Pensé que a estas alturas ya sabías el por qué...
No, si eso lo sé. Lo que yo quiero saber es... ¿Cómo es que estoy aquí? ¿Voluntariamente? ¿Alguien me ha obligado? ¿Cómo?
Cariño... no le des tantas vueltas, ¿vale? Yo no soy nadie para contestar a esas preguntas, si tienes que saberlo, alguien se encargará de decírtelo, yo no puedo...
¿Por qué no? ¿Quién mejor que tú para decírmelo?
No, yo no soy nadie para hacerlo...
Si que lo eres. Estamos juntas, ¿no? ¿Por qué no vas a tener el derecho de decírmelo? Además, te estoy preguntando a ti y no a otra persona, así que si, tú puedes decírmelo... por favor...
No, no, no y no. Yo no puedo. No puedo, no quiero y no debo.
Pero ¿por qué?
Porque yo no estoy aquí para eso. Yo tengo que cuidarte y velar por tu seguridad, punto.
Pero no es eso lo que haces...
Si que es lo que hago. Vale, me he extralimitado en mis funciones. Lo que tenía que hacer era bastante más sencillo, pero me he enrolado en una relación sentimental contigo y he complicado más las cosas ya que, ahora, además de cuidar y de mirar que estés bien, tengo que vigilar que no nos descubran...
Lo hubieses pensado antes si tanto te está costando realizarlo ahora...
No me puedo creer que estés diciendo eso. ¿Quieres que lo dejemos y así no tengo que preocuparme por nada más?
No... yo no he dicho eso. Lo que digo es que si te estás quejando, lo hubieses pensado antes. Yo no te obligué a estar conmigo, ni te obligo a esconderte, ni a vigilar tu espalda, ni nada...
Mira, mejor me voy a ir, dejar esta charla y ya, cuando estés más calmada, hablaremos.
A ver, no te enfades. Lo siento, ¿vale? Entiéndeme, por favor. No sé nada de mi vida fuera de estos muros, lejos de ti... Tengo miedo...
¿Por qué?
Porque no sé si estoy aquí porque alguien ha hecho lo posible para que esté y de ser así, ¿qué va a pasar cuando salga? Yo quiero estar contigo... quiero saber si voy a poder hacerlo...
Ahora no tienes que preocuparte por eso, ¿de acuerdo? Estamos juntas y lo estaremos, pase lo que pase y venga lo que venga...
Te quiero...
Quince
sábado, 13 de junio de 2009
Catorce (II)
Catorce (I)
Trece
jueves, 11 de junio de 2009
Doce
No puedo decir que haya sido una niña ejemplar, pero tampoco difería tanto de cualquier otro niño de mi edad. Estaba siempre buscando nuevas aventuras, nuevas formas de enfrentarme al mundo, ese mundo sin problemas en el que vive todo niño a cierta edad. Empecé a entrar en la adolescencia y me convertí, de la noche a la mañana, en una rebelde sin causa. En realidad tampoco fue de la noche a la mañana, más bien era una carrera de larga distancia que había comenzado hacía ya muchos años, casi desde el momento de mi nacimiento. En fin, las malas compañías me rodeaban siempre, en el fondo no eran tan malos como parecían, pero la fama les precedía y eso sí que era difícil de cambiar. Me metía en problemas, pasaba muchas horas fuera de casa, etc. Cosas normales en la adolescencia, pero que causaron ciertas… incomodidades en el ambiente familiar. Mi madre se pasaba horas gritándome, acusándome, castigándome por todo y no solo lo pagaba conmigo. Empezó a discutir con mi padre, se pasaba horas cabizbaja llorando por las esquinas, criticando todo lo que hacíamos y al final… Mi padre no pudo soportarlo y se fue dejándonos solas a las dos. Lo odié. Llegué a odiar a mi padre con todas mis fuerzas. Se fue sin mirar atrás, pensé que no nos quería, que no nos soportaba, que… Hasta que un día recibí una llamada. Era él, me preguntaba que cómo iban las cosas, no pude mentirle, a pesar de que era la última persona con la que quería hablar, pero necesitaba contárselo a alguien. Mi madre se pasaba el día alterada, yo prácticamente no podía salir de casa porque temía que se le diese por hacer algún tipo de locura y me estaban matando sus ataques constantes. Mi padre vino a vernos y ella se puso hecha una furia, comenzó a tirarle cosas, le llamaba demonio, decía que estaba harta de que la controlara… Completas incoherencias, ya que él no hacía nada de eso. Yo lo culpaba por haberse ido y ella lo culpaba por, supuestamente, ejercer un control posesivo sobre ella. Era todo muy raro. Al día siguiente quedé con mi padre a solas y… mi mundo dio un giro radical. Ese padre que había mostrado un abandono total por su familia se mostraba, en ese momento, como el ser más preocupado del mundo por el bienestar de sus allegados. Ese completo desconocido era, de repente, mi alma gemela, mi paño de lágrimas, mi único consuelo. Terminamos abrazados los dos, llorando a mares, compartiendo el mismo sufrimiento.
jueves, 4 de junio de 2009
Once
Y mirar el reloj constantemente
Morderme las uñas como una demente
Y esperar, volver a verte
(...)
¿Será por la canción que está sonando en mi despertador?
No... Creo que, a pesar de saber que ahora mismo podría tenerte, no estás aquí. No estás en cama conmigo, he abierto los ojos y no te he visto, te he buscado en vano entre las sábanas y no hay siquiera algo que me diga que has estado...
Me pudro en mi casa
Me pudro en mi casa
Yo te quiero aquí
Pa que me mates la bicha
(...)
Desearía poder tenerte ahora mismo, desearía que pudiesemos estar en cualquier otra parte y no tener que levantarnos en todo el día de la cama, sin horarios, sin molestías, solo tú y yo... Dos almas juntas, libres y enamoradas... Poder disfrutar la una de la otra sin tener que dar explicaciones a nadie, sin tener que soportar las miradas incesantes de la gente, sin tener que esconder nuestros sentimientos para evitar críticas... Sin temor a vivir...
Y llenarte de flores
El pasillo
Esperarte de pie a que cruzes mi camino
Escuchar tu voz valiente
Cuando te acercas estoy caliente
Y mirar el reloj constantemente
Morderme las uñas como una demente
Y esperar, volver a verte
Disimulando que estoy caliente
Estoy caliente