viernes, 24 de abril de 2009

Seis

No eres consciente del riesgo que corremos al estar aquí, además, yo no sé cuanto tiempo podré seguir soportando todo esto. No puedes llegar a hacerte ni una pequeña idea de lo mucho que me duele esta situación.

Eso no es del todo correcto. Vale, no consigo recordar ni cómo ni cuándo empezó, ni tan siquiera sé si hemos pasado por buenos o malos momentos. Pero algo sí que es seguro y es que, lo que siento por ti, es muy fuerte. Sabes que es cierto, estoy segura de que lo has notado, de la misma forma que yo puedo notar lo mismo proveniente de ti.


Pero eso lo dices ahora, mañana ni te acordarás de esta conversación.


Eso no cambia nada.

Eso lo cambia todo.

¿Por qué?

¡Porque me duele! Me duele que ahora me estés diciendo esto y mañana tener que acercarme a ti sin saber cómo vas a reaccionar.

Si para ti no es fácil, para mi lo es menos. ¿Cómo te sentirías tú si un día tienes clara una cosa y al día siguiente no la recuerdas?

Pero de eso no eres consciente todo el tiempo.

Eso no significa que, en el fondo, no lo sepa.

¿Y de qué te sirve eso? ¿De qué me sirve a mi?

¿No es suficiente para ti?

No. La mayor parte de las veces, el amor no es suficiente. Sé que me quieres tanto, o más, de lo que yo te puedo querer a ti, pero si no podemos compartirlo, ¿qué nos queda? ¿Solo el recuerdo? Y eso en mi caso, tú ni tan siquiera tienes eso.

Es cierto que de eso no puedo disfrutar, pero yo me conformo con sentirlo. A pesar de no recordarlo, sigo sintiéndolo, está ahí y no puedo no hacer caso a eso.

¿Qué vamos a hacer?

Aguantar. No pierdas la esperanza, por favor. Mientras tanto, vivamos los pocos momentos que podemos estar juntas...

jueves, 23 de abril de 2009

Cinco (III)

¿Te has dado cuenta de que solo confía en ti?


¿Qué?


Si, yo pensé que confiaba en mi y que por eso escribía en la libreta, porque yo se la había dado. Pero… nunca ha venido a mi en busca de consuelo.


No ha venido a mi, pasé yo por allí en el momento oportuno.


Pero solo ha permitido que tú te acercases a ella.


Sabe que estoy ahí para ella, me ve todos los días, no sabía que eso era malo.


No he dicho que fuese algo malo, solo que me resulta un tanto extraño. No habrás excedido los límites, ¿verdad?


No.


¿Sabes que hay normas?


Lo sé.


¿Sabes que como me entere, vas a tener problemas?


Si.


Y que le causarás más problemas a ella también, ¿no?


Si…


Te lo preguntaré una única vez, si tienes algo que decir, es el momento adecuado, ¿ha pasado algo?


... No …

Cinco (II)

Cariño, deja de llorar.


No puedo…


¿Qué te pasa?


No lo sé, me siento perdida, sola…


¿Por qué?


No lo sé.


Ssh… No pasa nada… Ven aquí… Tranquilízate… Estoy contigo…

Cinco (I)


No, deja de joderme la cabeza. No quiero escuchar, no quiero hablar, no quiero sentir, no quiero nada. Déjame en paz. Aléjate de aquí, por favor, déjame ya.
No puedo soportarlo, no soy capaz de luchar contigo, ya no, ¿alguna vez lo he podido hacer? No, no quiero sufrir, no quiero caer de nuevo, no puedo con esto…
¿Por qué no lo entiendes? No quiero tenerte en mi cabeza diciéndome lo que debo o no hacer, no quiero sentirte dentro de mi presionándome, no puedo soportar tus ataques, no soy capaz de defenderme, no soy nada ante ti.
Has roto con todo pensamiento racional, has creado un muro impenetrable, no puedo salir, nadie me puede salvar.
No quiero que vuelvas a guiar mi vida, no quiero volver a caer en la oscuridad, en la soledad. No quiero que la decepción perturbe de nuevo mi alma. No puedo con esta opresión.

miércoles, 22 de abril de 2009

Cuatro

¿De verdad sabes que no debería de estar aquí?

Bueno... no es que lo sepa... ¿Lo sé? No... no sé, pero algo me dice que no deberías.

Según tú, ¿por qué podría ser eso? ¿Por qué crees que lo sabes?

Es algo que siento, pero... no lo entiendo... ¿Lo habré escuchado?

No lo sé, dímelo tú.

No lo sé, de verdad, supongo que alguien lo diría y yo lo escuché sin querer, en el momento no le presté atención, pero ahora se me ha venido a la cabeza.
Oye... ¿por qué no podrías estar aquí?

Normas, ya sabes...

No... bueno, sé que hay normas, pero... no sé cuales son...

¿De verdad? Porque yo creo que algunas sí que las sabes.

¿Si? ¿Cuales?

Piensa un poco y dime las que sepas.

Veamos... sé que, por las noches, no debo salir de mi habitación... sé... que no puedo molestar a los demás... tampoco puedo irme sin avisar... sé que debo seguir el tratamiento sin protestar y... que tengo que hablar con la doctora a veces... Ah, y escribir en la libreta todo lo que quiera.

¿No sabes nada más?

Que... no deberías estar aquí... porque... ¿Por qué? Es de noche y nadie puede salir de su habitación... pero... tú si que puedes, ¿verdad?

Yo si, ¿sabes por qué?

Porque...

¿Estás bien?

Tienes algo que ver conmigo, ¿verdad?

Es posible...

Confío en ti y siento que eres alguien especial para mi... pero no sé exactamente por qué.

Soy tu enfermera, paso mucho tiempo contigo, ¿sabes eso?

Si... De todos modos siento algo más... es como si te conociese de otra forma... no sé... como si llevase años contigo...

LLevas aquí mucho tiempo.

Pero es diferente, es como... no sé... algo más fuerte.

Por favor, no sigas.

¿Por qué?

Digamos que... sé como va a continuar esta conversación y no tengo las fuerzas necesarias para soportarla.
Es mejor que me vaya, antes de que alguien sepa que estoy aquí.


Normas...

Exacto.

¿Puedo preguntarte algo?

Claro.

¿Por qué has venido?

Lo... lo siento, ¿te he molestado? De verdad que mi intención no era despertarte.

No, si no estaba dormida y la verdad es que no me molesta que estés aquí, de hecho me siento extrañamente cómoda contigo... ¿Por qué será?

Me tengo que ir.

martes, 21 de abril de 2009

Tres (II)

- ¿Cómo se encuentra?


- No lo sé, ahora mismo está calmada. ¿Qué le ha pasado exactamente para que le diese esa crisis?


- ¿Has leído la libreta que le di?


- No, claro que no. ¿Debería?


- He notado un gran avance en ella, sus pensamientos cada vez son más ordenados. Sigue sin recordar nada de su pasado, nada real, quiero decir, pero por lo menos se está dando cuenta de que le pasa algo.


- ¿Eso es bueno?


- Deberías de saber que si. El primer paso para la recuperación es saber que hay un problema. Luego deberá descubrir y entender los por qués de lo que le pasa. Por último, si es capaz de lograr todo eso, podrá rehacer su vida con total normalidad, o por lo menos, con toda la normalidad de la que sea capaz.


- Entonces, ¿crees que podrá salir de aquí algún día?



- Eso depende única y exclusivamente de ella. Mantenme informada, si ves o notas algún cambio en ella, házmelo saber.

Tres (I)

No es algo que haga por curiosidad, la verdad es que no tengo ni idea de por qué me pasa esto, supongo que todo el mundo lo hace, en algún momento...
Vale, tenía que escribir, ¿no? Pues ahí va, aunque en mi opinión no tiene ningún tipo de relevancia, pero como tampoco sé exactamente qué es lo que debería o no escribir...
En fin, el caso es que, a veces, veo a gente pasar por delante de mi, gente a la que no conozco y a la que, probablemente, no vuelva a ver jamás en mi vida. Pues me pasa que, cuando veo a ese alguien, me gustaría saber más cosas de esa persona, pero como no es interés lo que tengo en conocer, me invento sus vidas. Adoro imaginarme la vida de otras personas, es liberador. Si, puede sonar extraño, pero lo siento así. Cuando me pongo a divagar mentalmente sobre la vida de cualquier persona elegida completamente al azar, siento una liberación sorprendente. Es como si desconectase de la mía propia, incluso yo puedo aparecer, esporádicamente, en la vida de esa persona. Recreo conversaciones, me invento diversas situaciones y... me hace sentir bien. (La verdad es que creo que son las proyecciones de mis propios sentimientos reprimidos que salen a la luz de esa forma)
Por ejemplo, ahora mismo, al asomarme a la ventana he visto como llegaba un grupo de chicos en un monovolumen, han aparcado y bajado del coche. Eran dos chicos y una chica. Los chicos se han desnudado para ponerse el neopreno y la chica se ha sentado encima del capó a fumar mientras miraba a la inmensidad del océano.
El aparcamiento está lleno de coches y en muchos de ellos se suceden escenas parecidas, chicos y chicas llegando y ajustándose sus trajes de neopreno frente a la playa.
En un primer momento, me han dado unas enormes ganas por juntar todas sus historias, con un nexo tan claro es muy fácil, pero... no es lo que busco. Lo que me interesa es la chica del monovolumen.
La primera pregunta es ¿por qué está ahí? Los demás tenían una clara unión, una preferencia más que palpable hacía el surf, pero ¿ella? Simplemente se bajó del coche y, con un cigarro entres sus dedos, ses puso a mirar el mar. ¿Qué hace ella ahí? Puede que fuese la pareja de alguno de los chicos que llegaron con ella, pero ninguna señal me hizo pensar eso, ni un cruce de miradas, ningún gesto de complicidad, nada. Ella se alejó y ellos bajaron con sus tablas a la playa. Ella era la conductora por lo que elijo la opción de que, sencillamente, era la encargada de llevarlos. Los chicos, sus amigos, no tenían forma de transportar las tablas y se lo pidieron a ella. Ella hoy no tenía nada que hacer y aceptó hacerles el favor.
Vale, esa es la respuesta teórica al por qué de que esté ahí. Pero tiene que tener una razón interior de fuerza, un por qué real. Se me ocurren varias razones, sobre todo al ver que ella fue la que se alejó, ambas tienen en común la soledad.
Ahora bien, ¿es una soledad buscada o una soledad necesaria?
Al ser ella la que voluntariamente se separó del grupo, podría decirse que es una soledad buscada. Observando la forma de sujetar el cigarro, se puede ver cierto nerviosismo. Lo que me lleva a pensar que puede ser una persona tranquila socialmente, por lo tanto, su soledad es necesaria. Si se siente incómoda estando sola, no tendría que buscar la soledad si no tiene un motivo, así que... necesaria.
Vale, ¿por qué necesita estar sola? Tal vez tenga algún tipo de problema del que no quiera hablar y por eso la opción de alejarse. Quizás, simplemente, lo que quería era pensar.
Bien, hasta ahí la historia se puede deducir, probablemente sea erróneo, recordaré que no es más que una historia inventada y que, ninguno de los hechos aquí descritos, han ocurrido en realidad, creo...

- Hola, ¿te encuentras bien?
-- ¿Eh? Ah, hola. No, la verdad es que no.
- ¿Qué te pasa?
-- Nada, es solo que... ya no entiendo nada.
- ¿Qué es lo que no entiendes?
-- La vida en general, el por qué de ciertas situaciones, el cómo de muchas otras...
- La vida no es justa y no siempre se pueden obtener las respuestas que necesitamos.
-- Lo sé, pero no me gusta.
- Es comprensible, pero no se puede hacer nada. Tal vez, si me dices a qué te refieres exactamente, yo pueda ayudarte a verlo desde otra perspectiva.
-- No, no puedes, sé que no tiene forma de resolverse y ni tú ni nadie podeis hacer nada ahora.
- Pero puedes desahogarte y así calmar tu interior.
-- ¿Eso valdrá para algo?
- Te lo aseguro.
-- Está bien. He perdido a alguien muy cercano, alguien a quien quise con toda mi alma y por la que hubiese dado todo.
- Lo siento.
-- Eso no es lo peor. Lo peor es que nunca he podido decirle todo lo que sentía, nunca le dije lo mucho que lo quería y ahora ya no tiene solución. Intenté decírselo una y otra vez, pude haberlo hecho, solo esperaba el momento adecuado, pero tenía miedo de que me rechazase. Creía que, si se lo llegaba a decir, las cosas entre nosotros cambiarían y terminaría por perderlo y ahora... lo he perdido igualmente y no pude decirselo.
- Es un miedo razonable, pero en esta vida, para ganar, debes correr riesgos.
-- Me he dado cuenta. Es spor eso por lo que estoy así. Porque de haberlo sabido, se lo hubiese dicho antes y no permitiría que se alejase. Puede que no consiguiera estar con él de la manera en la que pretendía, pero haría lo posible para seguir como siempre y sé que él valoraría la amistad por encima de todo.
- Pudiste haberlo hecho.
-- Pero ahora ya no se puede hacer nada y me duele. Además, no puedo evitar sentir más miedo todavía.
- Miedo, ¿a qué?
-- A la fugacidad de la vida. Es que... nunca podemos saber cuando llegará el final y me da miedo pensar en todas las oportunidades que nos perdemos por no ser capaces de decir ciertas cosas. En vez de decirlas, porque además son importantes, nos callamos para evitar ciertos sucesos, pero tampoco podemos estar seguros de las reacciones que tendrán nuestras palabras.
- Tienes razón, lo mejor es decirlo, porque ¿Por qué no va a ser el momento oportuno? Eso no aparece, los momentos se buscan.



Siento tener que dejar la historia así, pero no puedo seguir escribiendo. No puedo porque al plasmar mis pensamientos en papel, me estoy dando cuenta de todo. Me dan miedo mis pensamientos. Jamás se me había ocurrido pensar en esto. Y ahora que lo estoy haciendo e intentando recordar situaciones parecidas (porque supongo que todo el mundo tendrá alguna historia así, sobre todo si las escribes, habrá salido de alguna parte, ¿no?) no soy capaz de encontrar ninguna. Estoy segura de que algo así he tenido que vivir, pero... no puedo recordarlo. De hecho, no puedo recordar nada de mi vida, nada de lo que soy... ¿Tengo a alguien esperándome en alguna parte? ¿He sentido eso en algún momento? ¿Por qué no lo recuerdo?

viernes, 17 de abril de 2009

Dos

Esa no es la cuestión exactamente. Yo no te he preguntado si lo harías, yo te pregunté si podrías negarme el haberlo pensado. Yo misma comprendo que el pensar en hacer algo no implica el tener que realizarlo. Así que, dime, ¿puedes negarmelo? ¿Eres capaz de decirme que nunca, por muy ínfimo que haya sido el momento, has pensado en mi de esa manera? ¿Puedes asegurarme que jamás, desde que nos conocemos, te has imaginado en una situación más íntima conmigo?

¿Por qué te importa tanto si no podemos hacerlo?


Porque nadie es quien de prohibir algo que ambas queremos hacer, cuando es una acción que solo nos afectaría a nosotras mismas. Si estamos de acuerdo, ¿por qué no podría suceder? ¿Acaso te importa lo que otros piensen al respecto?


No es eso, la opinión de los demás no me afecta. Lo que me impide realizarlo es mi propia moralidad.


¿Tu moralidad? ¿Por qué?


Porque no es lo correcto, no aquí.


¿Qué más da el lugar?


El lugar afecta, porque dependiendo de donde te halles, debes cumplir unas normas.


¿Hay una norma que prohiba la homosexualidad aquí?

No.

¿Entonces?

Hay una norma que me prohibe relacionarme, sentimentalmente hablando, contigo.


¿Qué? ¿Existe una prohibición que te obligue a no relacionarte explícitamente conmigo?

Si y no. Me prohibe relacionarme, en otro nivel, con los pacientes, en especial, contigo.

No entiendo de qué me estás hablando... ¿Qué tengo yo de especial para que se me aplique sobre todo a mi? Además, es muy fácil, cambio de doctor y ya está.

Sabes que todavía no puedes irte de aquí.

¿Por qué no?

Porque no has terminado tu tratamiento.

Muy bien, si ese es el problema, se puede esperar. Cuando termine el tratamiento podremos irnos, juntas. Total, ¿cuánto puede durar ya? ¿Un par de semanas? ¿Meses, quizás? ¿Puedes esperarme unos meses?


Puedo esperarte eternamente, ya lo llevo haciendo muchos años.


¿Años?

Ya lo sabes, trata de recordarlo. Esta conversación la hemos tenido muchas veces. Ahora solo depende de ti lo que tardemos en realizarlo.

No... no te entiendo...

Lo sé, pero pronto dejará de tener importancia.

jueves, 16 de abril de 2009

Uno

¿Nunca te ha pasado que, al pensar en tu vida, has tenido que pararte unos minutos a analizarlo todo para darte cuenta de qué es real y qué no lo es? No sé si se me entiende. ¿Siempre has tenido todo claro? ¿Siempre has sido capaz de separ lo real de lo ficticio?
Yo... creo que no. A veces me pongo a pensar y digo "¿Eso ha pasado? ¿Ha sido real?" Creo que no soy capaz de diferenciar una cosa de la otra. Creo que me engaño a mi misma, no es algo que elija, no es algo que yo diga, vale, voy a pensar en esta cosa y voy a creer en ella ciegamente. No, no es así. Pero sí me han pasado cosas y creo que mi mente perturbada ha podido exageralo, ha creado una mentira tan creíble y me he pasado tanto tiempo pensando que así era que, finalmente, he llegado a creer que eso era real. A pesar de eso, a veces, sí que creo que ha sido así. A ver, en cierto modo, creo que es mentira, pero también creo que es verdad. No sé si es porque sigo pensando que la mentira es real, porque estoy acostumbrada a pensar que así ha sido o si es cierto que ha sido todo así.
Pero claro, es que no lo sé, es que realmente tampoco sé si mis teorías son reales, si de verdad tengo constancia de que me lo he inventado, porque de verdad que no lo sé, ¿tengo pruebas? No. No puedo decir que si porque no es cierto. Creo que me lo he podido inventar todo, insisto, inconscientemente, pero tampoco sé si es cierto. No sé si es que no diferencio lo real de lo ficticio, si es todo real o si es todo inventado y creo estar viviendo una vida cuando no es así.
La verdad es que no lo sé. Lo único que tengo claro es que, a veces, no soy capaz de recordar todos los detalles de las situaciones que (creo) he vivido. De las situaciones dolorosas, siempre son esas, o por lo menos, en su mayoría.
A ver, me he pasado mucho tiempo pensando que era mi mente la que no me ayudaba o no me permitía recordar esos detalles para evitarme, de nuevo, todo el sufrimiento vivido. Dicen que eso es posible, que la mente es muy sabia y complicada y que muchas veces actúa como escudo protector haciendo olvidar ciertas cosas. Pero... ¿y si no es mi caso? ¿Y si realmente he sido yo la que lo ha inventado? Eso también puede ser posible, ¿no?
Quiero creer que sé diferenciar entre lo que es real y lo que no lo es, pero muchas veces me planteo este tipo de cuestiones. Lo cual, no me resulta agradable y hace crecer en mi interior el miedo. Miedo porque no tengo o no soy capaz de alcanzar esa sabiduría, no tengo el control sobre eso ni el poder para descubrirlo.
Porque, ¿cómo puedo hacer para saber si es verdad? Tal vez no sea ni eso, tal vez sí que podría hacer algo para descubrirlo, tal vez todo esté en mis manos, pero si no lo he hecho será por algo, ¿no?
¿Por qué? ¿Por no ser capaz de enfrentarme a mis miedos o porque realmente no puedo hacer nada?
Es cierto eso que se dice de que lo mejor es enfrentarte a tus propios miedos, pero ¿cómo se hace? ¿Cómo te enfrentas a algo a lo que no sabes si puedes enfrentarte? ¿Cómo te enfrentas a algo a lo que no sabes si tienes que enfrentarte?
Y si está en mis manos, ¿por qué no lo he hecho antes? Quizás sepa cual es la forma de hacerlo pero como, en mi interior, sé que todo es mentira, yo misma me replantée todas estas dudas y me aleje de la situación deliberadamente. O puede que sepa que no hay nada que replantearse. Tal vez todo sea cierto.
Pero ¿cómo puedo saberlo? ¿Te ha pasado alguna vez?



- Querida, es la hora de tu tratamiento. Más tarde podrás ir a ver a la doctora y le podrás contar todo lo que quieras, ¿de acuerdo?

Es triste estar viviendo una mentira y no ser consciente de ello, pero más triste es cuando crees estar viviéndola y nadie te puede decir que estás en lo cierto.
A veces, desearía poder acercarme a ella y decirle que siga indagando en esos pensamientos, tal vez de ese modo podrá ser capaz de salir de aquí algún día. Pero yo no soy la indicada para hacer eso, la persona que debería de decírselo es la doctora. La verdad es que no sé si no lo ha hecho, igual ya están trabajando en ello, no lo sé.
Lo que creo es que la vida es muy corta como para tener que pasarse parte de ella encerrada, sin saber diferenciar lo real, sin poder disfrutar de los pequeños placeres, sin poder recordar los que sí ha hecho...



- Tú sabes cual es la verdad, sabes que está ahí, solo tienes que perfilar esas formas difusas, debes separar la neblina que la cubre. Puedes lograrlo. No será sencillo, la realidad a veces es muy difícil de afrontar, pero si te esfuerzas, si pones empeño en ello, al final, lo conseguirás. Hagamos un trato, yo te doy esta libreta y tú me la tendrás que devolver con tus pensamientos plasmados. Cada vez que algo te preocupe o si simplemente tienes la necesidad de decir algo, escríbelo. Da igual que sean pensamientos racionales, da igual que sean ilusiones, solo escríbelo.