jueves, 26 de febrero de 2009
Yo te busco tras las sombras de la noche.
Te vas, pero te quedas.
No soy capaz de atraparte, te pido que te quedes, que no te alejes nunca más de mi, pero mis palabras parecen no llegar a tus oidos...
Quizás es que no me quieres escuchar...
Ni tan siquiera sé si estoy hablando, si estoy a tu lado, si me ves...
Igual son solo imaginaciones mias.
¿Has estado alguna vez conmigo?
¿Me has visto derramar alguna lágrima?
No sé qué pensar.
¿Estás aquí?
No sé si eres realmente tú, ya no recuerdo tu rostro, solo veo la forma de una mujer en la oscuridad.
¿Eres tú, mi amor?
¿Es a ti a quién he estado buscando?
Nunca me has querido tener a tu lado, a pesar de todos mis esfuerzos por continuar ahí, de pie...
De pie...
¿Estoy de pie?
miércoles, 25 de febrero de 2009
Forma parte de mi, por eso soy como soy. Es mio, solo mio, lo sé, lo tengo en mi interior. ¿Cómo es posible que no me acuerde de lo sucedido? Es imposible que haya olvidado el inicio de todo sufrimiento. Está ahí, a veces siento como duele por dentro... ¿Por qué no me acuerdo de todo? Sé que es la verdad, lo he sentido, lo he vivido. Es mi pasado, que estará siempre en mi presente... ¿Ciertamente he conseguido borrarlo de mi cabeza? Si es así, ¿por qué sigue haciéndome daño? Si no puedo recordarlo, si no consigo ver sus caras... pero sigo sintiendo su aliento sobre mi piel, el sucio tacto de sus manos sobre mi cuerpo, el odio que en mi sentí, el miedo que se iba apoderando de mi ser, el dolor provocado... Perturbaron mi mente, me arrancaron toda inocencia, pisotearon mi alma... Me jodieron la vida por ser tan cobardes... Siento el odio del ayer creciendo de nuevo en mi, pero intento recordar lo sucedido y todo se vuelve muy difuso... Una imagen por aquí, otra por allá... Pero faltan cosas... Faltan muchas cosas...
miércoles, 18 de febrero de 2009
Y el tiempo se detuvo justo en ese momento.
Porque justo ahí, fue el momento exacto en el que pudo hallar la paz
y comprendió que la felicidad está presente en la vida,
día a día,
en los pequeños detalles.
En ese sonido
de las olas
rompiendo
contra fuertes rocas,
en ese movimiento
incesante
ondeando
en la inmensidad,
en ese rayo de sol
cegador
acariciando
las siluetas,
en esa pequeña brisa
oceánica
recorriendo
la soledad.
El tiempo ya no importaba, la mente dejó de trabajar disfrutando de esa etraña sensación, esa que le acariciaba dulcemente el corazón, que lo masajeaba y recomponía, se dejó llevar por toda la tranquilidad que la rodeaba, se dibujó en su cara una sonrisa de satisfacción, de completa y absoluta satisfacción.
Si, ahora todo cambiaría, ahora, ahora que sabía la verdad, ahora que sabía que ahí residía la felicidad.