domingo 8 de noviembre de 2009

Es cierto eso que dicen que en un segundo puede cambiarte toda la vida.

Yo también era partidaria de que, cada uno, va forjando su camino día a día y que nadie ni nada, externo a la propia persona, es capaz de interferir en el destino de esta ya que, como bien he dicho, solo esa persona es capaz de decidirlo.

Pero entonces apareció Daeva, con un halo mágico alrededor, y en cuestión de segundos destartaló todo mi mundo.


Era un jueves de noche y me encontraba con mis compañeros de facultad, en el mismo bar de siempre, compartiendo nuestras vivencias, conocimientos, etc.

Recuerdo estar muy emocionada mientras contaba el tema del trabajo de ese mes.

Una de mis compañeras me interrumpió al ver entrar a una chica de vestimenta oscura y largos cabellos morenos por la puerta. La chica echó un vistazo rápido al local y se paró en el momento en que nuestras miradas se cruzaron.

Su sola visión llegó a trastornarme.

Mi compañera se disculpó por la interrupción y me pidió que continuase relatándoles mis descubrimientos, pero yo no conseguía que las palabras saliesen de mi boca, en mi cabeza ninguna frase tenía sentido, no era capaz de enlazar un pensamiento con otro, ni lograba asociar una imagen a una palabra.

Con andares misericordiosos, la chica fue aproximándose lentamente, sin apartar la mirada de mi. Sin saber por qué, cuando estuvo a una distancia razonable, me puse en pie. Me dedicó una tierna sonrisa.


- Te estaba buscando.

-

- ¿Crees que podríamos encontrarnos algún día? Llámame.


Me dio una hoja de papel y se fue. Cuando conseguí reaccionar, ya había desaparecido. Me senté. Mis compañeros me miraban sin parpadear, preguntaban quién era, de qué la conocía y qué me había entregado.

En ese momento fui consciente de que, entre mis manos, se hallaba la nota que acababa de recibir de ella. La miré.







Cuando llegué a casa esa noche, conecté el portátil y busqué el número de ese hotel. Descolgué el teléfono y marqué.



- Theile Hotel, ¿qué desea?

- Hola. Esto… me gustaría hablar con una persona…

- Si, ¿me puede decir el número de habitación, por favor?

- Yo… realmente… no lo sé.

- No pasa nada, si es tan amable de facilitarme el nombre y apellidos, podría buscarlo en los archivos.

- Lo siento, pero no sé como se apellida. Solo sé su nombre y no estoy segura ni de que sea real. Se hace llamar Daeva, no puedo decirle más ya que ni yo misma sé mucho, pero… es importante… por favor… yo…

- ¿Hola? ¿Me está escuchando?

- Sabía que me llamarías esta noche.

- ¿Qué? Yo… ¿Daeva?

- Si, soy yo.

- Pensé que no me iban a pasar contigo, porque… no sé como te apellidas y…

- No pasa nada, ahora estamos hablando, ¿no?

- Si…

- Perdona lo de esta noche, no quería molestaros.

- No, no pasa nada… pero… ¿quién eres?

- Creo que de esas cosas, deberíamos hablar en persona, ¿no te parece?

- Supongo…

- No te preocupes, no soy una psicópata si temes a eso.

- No…

- Solo debes saber una cosa.

- ¿Cuál?

- Nuestro encuentro, estaba escrito. Y lo que sucederá, a partir de ahora, tenemos que hacerlo juntas.

- ¿Qué…? ¿De qué estás hablando?

- Te lo contaré. ¡No! Te lo mostraré. Mañana a las doce de la noche, pregunta en recepción por mi.





Esa noche, en cama, no pude pegar ojo. Me sentía inquieta, quería ir, conocer a esa misteriosa chica, saber por qué había dicho eso, qué era lo que quería. Pero al mismo tiempo, algo me frenaba. Aunque sabía que la curiosidad terminaría ganando la batalla e iría, no era capaz de parar de dar vueltas en la cama, con cierto nerviosismo.


Ya no consigo recordar qué sucedió el resto del día hasta haber llegado las doce de la noche.

Me hallaba de pie delante del mostrador de recepción, esperando a que alguien me acompañase a la habitación de Daeva.

Un robusto hombre de traje negro salió del ascensor y me hizo una seña. Me acerqué a él y me pidió que lo siguiera. Entramos en el ascensor, introdujo una llave en el panel, la giró dos veces y el ascensor empezó a moverse.

Me sorprendió, al fijarme, que los números no avanzaban, permanecían en la planta 0, pero yo notaba como se estaba moviendo.

De repente se paró y las puertas se abrieron. Me indicó que siguiera el pasillo hasta el final, que ella estaba tras la última puerta.

El ascensor se cerró a mi espalda. Estaba completamente sola, no parecía que en esa planta hubiese ningún inquilino.

En la más completa oscuridad, fui tanteando el camino hasta llegar al final del pasillo.

Golpeé la puerta dos veces.

“Entra, por favor”

El interior de la habitación estaba casi tan oscuro como en el pasillo. Lo único que desprendía luz eran cuatro candelabros situados, cada uno, en una esquina de la estancia.


Ella estaba sentada en un sillón uniplaza en el centro. Me pidió que me aproximara y tomase asiento. Temblorosamente me acerqué, logré sentarme sin que se me notase el nerviosismo y la miré.

La visión de ese rostro, nuevamente, me trastornó.

Por un instante creí que iba a desfallecer. La cabeza empezó a darme vueltas, el corazón latía desbocado en mi interior, mi respiración se volvió más inestable


- ¿Estás bien? Te noto alterada… Por favor, tranquilízate, ¿quieres beber algo?

- No, no. Estoy bien.

- ¿Segura?

- Si, gracias.

- Muy bien. Como ya sabes, mi nombre es Daeva.

- Daeva…

- Y como te he dicho, nuestro encuentro era inevitable.

Lauviah, estamos destinadas la una a la otra.

- ¿Cómo sabes mi nombre?

- Te lo estoy diciendo. Esto estaba escrito.

- ¿Qué clase de locura es esa?

- No es ninguna locura. Es el destino.

- ¿El destino? Cada uno elige el suyo, mi destino no hubiese sido estar aquí de no haberlo querido yo.

- ¿Estás segura?

- Completamente.

- Muy bien. Pues yo seguiré sosteniendo que es el destino y no nosotras las que elegimos lo que sucede.

- Razónalo.

- Yo no quería ir a ese bar ayer.

- ¿Es ese tu razonamiento?

- Si.

- ¿Qué?

- Si, es por eso por lo que sé que es el destino. Sin yo saberlo, sin quererlo, sin pretenderlo, fui allí. Fui hasta allí por ti. Yo no tenía pensado ir a ese bar, no sabía de su existencia hasta anoche. Cuando salí del hotel, me puse a pasear sin rumbo y me crucé con un grupo de personas, tú estabas entre ellos. No sé cómo, no sé por qué pero, entonces, un nombre vino a mi cabeza: Lauviah. Seguí caminando, recordando ese nombre, preguntándome qué había sucedido, intentando averiguar si era mi subconsciente que trataba de reírse de mi o había algún otro motivo. Así llegué a aquel local, iba ensimismada, mirando al suelo mientras caminaba y me paré al lado de aquella puerta. Entré y allí estabas tú, sentada entre la gente y mirando hacia mi. Esa misma noche, antes de salir del hotel, sentía la necesidad de escribir la dirección en un papel, cuando te vi allí comprendí todo. Reconozco que aún albergaba mis pequeñas dudas, dudas que, al acercarme, desaparecieron por completo gracias a tu reacción. Ahora dime, ¿por qué te pusiste en pie en ese momento?

- No… no lo sé.

- ¿No crees un poco más en el destino?

- No…

- ¿Por qué no?

- Porque no creo en eso. Todo tiene una explicación. Siempre es así, cuando haces algo, lo haces por algún motivo.

- Pues dime cuál fue el tuyo.

- No lo sé…

- ¿Entonces?

- Sentía que tenía que hacerlo.

- Ahí está.

- Eso no explica nada y si lo hace, explicaría mi teoría, no la tuya.

- ¿Por qué dices que explica la tuya y no la mía?

- Porque ese es un motivo para hacer algo. Sientes que tienes o que debes, quieres o lo que sea, hacerlo y lo haces. No es que alguien o algo haya dicho “Haz esto”

- ¿Por qué no?

- Porque sale de ti, no proviene de nada más.

- ¿Acaso yo he dicho que no seas tú la que escribe tu destino?

- Has dicho que el destino está escrito, pero una persona escribe su destino día a día, poco a poco, lo va escribiendo, no está escrito ya.

- Ahí diferimos. Yo creo que cada uno sigue el camino que tiene escrito, que no es un destino impuesto, sino elegido por la persona en cuestión. Yo creo que hay ciertos momentos, puntuales, en los que el camino se ramifica y ahí es donde puedes elegir. Si eliges este, todo te irá de esta manera; en cambio, si eliges este otro, te pasará todo esto.

- Es lo mismo que yo digo…

- No, tú dices que no hay un camino, que lo vas haciendo tú poco a poco. Yo digo que si que hay un camino y todo lo que te pase en él es para, más adelante, facilitarte la decisión de ir por aquí o por allá. Por eso lo que has dicho, explica mi teoría. Una vez que ese camino tuyo se ramifica, tu experiencia (manifestada en forma de algún tipo de sensación, sentimiento, impulso…), te dice que vayas por un lado u otro y tú puedes hacer caso o no.

jueves 5 de noviembre de 2009

- Oye, si te vas a pasar el resto de la noche pensando en mi, de nada sirve que hayamos decidido ir por separado, ¿no crees?

- Es que esta canción me recuerda mucho a ti…

- La verdad es que es una de mis preferidas.

- Lo sé, supongo que será por eso.

- Vale, cuando termine, ¿continuarás por tu cuenta?

- Si, ¿qué vas a hacer tú?

- Tú no te preocupes por mi, ya lo haré por ti. Ahora, disfruta de la noche y aprende mucho.



Si, esta noche habíamos decidido, por iniciativa suya, que hoy saldríamos por separado. Según ella esa era la mejor forma de aprender, a base de utilizar el procedimiento de ensayo-error, conseguiría aprender a controlar todos mis impulsos. De todos modos, ella estaría vigilándome, desde las sombras, para ayudarme en caso de ser necesario.

Me había avisado de que mi primera víctima, era recomendable, que fuese varón, ya que tenían una mayor resistencia y capacidad para albergar más cantidad de sangre, por lo que podría alimentarme y no llegar a matarlo. Dijo que, cuando fuese capaz de controlar la cantidad de sangre ingerida y el método de ejecución, podría empezar con mujeres y me advirtió de que sería muchísimo más placentero.

Me tentaban las ganas de empezar por una mujer, además, me sentía especialmente atractiva y muchas de esas mujeres que danzaban en el centro de la pista ya habían reparado en mi belleza.

Tengo algo que reconocer: Siempre había creído ser una chica más del montón, hasta que ella reparó en mi y me mostró mi verdadero ser. Ahora sabía que nadie podría resistirse a mis encantos, tanto era así que ya no tenía que esforzarme para seducir a mis presas, eran ellas las que venían a mi.


Unas cálidas manos reposaron en mi cadera e hicieron que me moviese al ritmo de la música. Tenía que girarme para observar el rostro de la persona osada que se había atrevido a meterse en la boca del lobo sin invitación. “No tendré piedad” ese había sido mi pensamiento cuando aún estaba volteada, pero al tener su cara frente a la mía y ver que era una dulce y encantadora jovencita, no pude más que rechazarla.


- Prometo que nos encontraremos de nuevo, pero esta no es la noche oportuna.

- ¿Cuándo crees que lo será?

- Algún día.

- No temo al rechazo, prefiero que me digas un simple “no”.

- No tendría inconveniente en decírtelo si de verdad lo sintiera.

- ¿Nos volveremos a ver en serio?

- Cuando estemos preparadas para ello.

- Esperaré ansiosamente.



La primera víctima debe ser un varón, así lo he pactado, así lo tengo que hacer.

De todos modos, víctima, no es un término que me agrade especialmente. Como buena alumna, debo seguir los pasos de mi maestra, y ella no concibe la idea de arrancarle la vida a ningún ser humano.

Somos lo que somos y necesitamos hacer ciertas cosas para preservar nuestra existencia, pero no a costa de nadie, sino gracias a ellos. Por eso también quiere que aprenda rápido a controlarme. Según me ha dicho, hay cierta gente que está dispuesta a ofrecerse voluntariamente como fuente de alimento. Cuando me habla de ellos, lo hace con un sincero agradecimiento dibujado en su rostro. Puedo ver el respeto que le tiene a la vida, por eso entiendo su manera de hablar, entiendo sus ideales y es por ello por lo que decido actuar y seguir sus pasos. Ninguna muerte absurda y sin sentido será cometida por mi persona.



- Lau, cariño, ¿te apetece dar una vuelta con nosotros?

- Deva, ¿quiénes son estos tíos?

- Ssssh, no seas indiscreta y pórtate bien con nuestros nuevos amigos, ¿quieres que piensen que eres una sinvergüenza?

- ¿De qué va todo esto?

- Mira, sé que tienes todo el tiempo del mundo, pero no tienes toda la noche, ¿sabes que hora es? No he visto ningún avance, no sé si era porque estabas tanteando el terreno o si estabas demasiado ensimismada mirando las luces de colores, pero dentro de unas horas amanecerá y aún no te has alimentado. Así que no me has dejado otra opción, estos son nuestros invitados especiales en el gran banquete. Además, tendrás una ventaja y es que yo voy a estar ahí, contigo, mostrándote lo que tienes que hacer.

- Pero yo quería hacerlo por mi misma.

- Lo sé, lo entiendo y no te preocupes, tarde o temprano, lo harás tú sola. Pero esta noche quiero que te llenes de energía, por lo tanto, he tenido que hacerlo.

- Pero…

- Créeme, no te va a resultar tan fácil como te imaginas, así que, ¿qué más te da que te haya ayudado a conseguir a la persona? Eso no es lo verdaderamente importante en todo esto.

- ¿Crees que no voy a ser capaz de alimentarme de alguno de ellos?

- Creo que no vas a ser capaz de parar cuando tengas que hacerlo.

- No tengo tan poca fuerza de voluntad.

- Mira, sé que todo esto es nuevo para ti y comprendo que quieras hacerlo lo mejor posible, hasta entiendo que creas en tus propias capacidades, pero… esto no es fácil. Te va a costar, vas a querer continuar, es posible que tenga que separarte. Me parece bien que confíes en ti misma, de hecho es algo necesario, pero a pesar de eso, vas a necesitarme ahí para frenarte.

- Entonces me mentiste al decir que confiabas en mi.

- Confío en ti, pero sé como es esto. Sé lo que va a pasar, porque es algo inevitable. Cuando dije que confiaba en ti, me refería a que confío en que aprenderás pronto y no me necesitarás ya, no me refería a hoy.

- Está bien. ¿A dónde vamos?

- Chicos, ¿qué os parece si continuamos la fiesta en otra parte? Conozco un sitio en el que no nos molestarán.



Nos subimos los cuatro al coche. Daeva conducía mientras sonreía y ponía ojitos en la dirección del chico que iba de copiloto. Este posó una mano en su pierna, no era capaz de sacarle los ojos de encima ni un solo instante.

Pegué un salto cuando la mano del otro chico rozó mi brazo.


- No quería sobresaltarte.

- No pasa nada, simplemente no me lo esperaba.

- ¿Qué esperabas que ocurriera?

- ¿Qué?

- Claro. ¿No te has dado cuenta? Míralos. Tu amiga parece que va a devorarlo y él… bueno, él parece estar encantado.

- Ya…

- ¿Y nosotros qué?

- ¿Qué pasa con nosotros?

- Eso es lo que pregunto yo. ¿Vas a permitir que disfruten ellos dos solos?

- Yo…

- Venga, eres muy guapa, es una pena que una chica como tú pase la noche escuchando a estos dos divertirse sin poder hacerlo también.

- ¿Quién te ha dicho que yo no me vaya a divertir?


Diversión es lo único que no siento en estos momentos.

Me ponen enferma con tantas miraditas y tantas tonterías.


- Alegra esa cara, mujer. Parece que lo estás pasando mal.

- Igual no me lo estoy pasando tan bien como me imaginaba.

- Entonces habrá que cambiar eso, ¿no?


Apagó el coche en una urbanización de chalets a medio construir. Sin esperar ni un solo instante, y ante la mirada atónita de nuestros invitados, se bajó del coche, abrió mi puerta y me tendió la mano. Yo la agarré, hizo una breve reverencia mientras salía del coche, una vez en pie, juntó nuestros cuerpos y labios en una unión perfecta. Si, ahora entendía que todo lo que pudiese hacer con cualquier otra persona, no era tan real como cuando se trataba de mi.

Tras el beso, se separó un poco, me cogió de la mano y se puso a caminar.


- Chicos, esta noche nos lo pasaremos muy bien… todos juntos.


Entramos en uno de los chalets, parecía que ya se lo conocía como la palma de la mano. Nos dirigió hacia el piso de arriba, donde en una de las habitaciones, había tres grandes colchones dispuestos por el suelo.


- Sé que no es gran cosa ni está llena de lujos, pero… ¿no os resulta excitante?


Su chico, que no se había separado de ella en ningún momento, exceptuando cuando nos besamos, se abalanzó sobre ella con fiereza y terminaron tumbados en uno de los colchones.

El otro, se sentó en el colchón más lejano a ellos, que aún así solo bastaba con estirar el brazo para alcanzarlos, y me hizo un gesto para que me acercase. Vacilé unos instantes, hasta que vi como Daeva se colocaba sobre el chico y lo besaba con violencia. Me senté con él, que empezó a darme besos en el cuello mientras forcejeaba con los botones de mi chaqueta. Finalmente consiguió desabrochármela e hizo un gesto triunfante. Sus besos, aunque apasionados, no me resultaban nada placenteros y lo único que tenía en mente era el momento de terminar.



- Lauviah, estoy esperando a que te decidas.

- ¿Qué?

- Si tú no empiezas, yo no puedo hacerlo tampoco.


Claro, tenía razón. Si yo no empezaba, ella tampoco podría hacerlo ya que, en ese caso, el otro al verlo podría intentar escaparse.

Era el momento decisivo. Barajé posibilidades y opté por ponerme sobre él, como Daeva había hecho, para así poder tener el control total. Lo besé, agarré sus manos fuertemente y me dispuse para atacar su cuello. El corazón del chico se aceleraba conforme yo me aproximaba más y más a su piel, posé mis labios en su cuello, lamí su piel y clavé los afilados colmillos en su carne, la sangre empezó a manar de la herida.

Un grito aterrador salió de la garganta del chico, pero no era del que estaba conmigo, sino del que estaba con Daeva. Este no gritaba, al principio había intentado desesperadamente quitarme de encima, pero poco a poco había dejado de intentarlo y yacía inmóvil bajo mi cuerpo, parecía haberse rendido ante mi.


Me caí fuertemente de espaldas. Mientras me levantaba, confusa, relamí la sangre que tenía en los labios.



- ¿Has sido tú?

- Si.

- ¿Por qué has hecho eso?

- Llevaba un rato intentando llamar tu atención, te dije que parases varias veces y no me estabas haciendo caso.

- Pero todavía no estoy llena.

- Si lo estás, no intentes engañarme. Claro que podrías seguir bebiendo más de él, pero eso lo mataría. ¿Recuerdas lo que habíamos hablado?

- Lo recuerdo, pero…

- Por favor, no me lo pongas difícil. Podría alejarte a la fuerza, pero no es lo que pretendo, quiero que seas lo suficientemente fuerte como para resistirte.

- Lo seré.

jueves 29 de octubre de 2009

- No se está tan mal como parecía.

- Ya te lo había dicho.

- Ya, pero creí que lo decías para que no me sintiese mal, no sé…

- ¿Por qué debería de hacer eso? Si te miento para que no te sientas mal en un momento determinado, luego, cuando llegue la hora de la verdad y veas que no era cierto, ¿no te sentirías el doble de mal?

- Es probable.

- Entonces, ¿por qué pensabas que había hecho eso?

- No lo sé, supongo que porque es algo que hace todo el mundo, ¿no? Una pequeña mentira sin malicia para no hacer sentir mal a una persona…

- Ya, pero yo no soy como todo el mundo y mentir ¿para qué? Yo no creo que la mentira proteja ni reconforte a nadie. Además, si la verdad te va a sentar mal, no es mi problema, en ese caso sería tuyo. Yo puedo buscar la manera de protegerte de otra forma, intentando cambiar la situación y/o el contexto, por ejemplo. Pero jamás a base de mentiras.



Me gustaba escucharla hablar con tanto convencimiento y sinceridad sobre cualquier tema. Desde que la conocí, siempre intentó dejarme claro su punto de vista, sin importarle lo que yo pudiera pensar o sentir con respecto a ello. No es que fuese una mala persona que solo mirase por sus intereses, era todo lo contrario. Tenía su propia visión de las cosas y me las expresaba con toda la honestidad que podía. Por supuesto, yo hacía lo mismo, y lo hacía porque ella me había hecho ser así. Jamás me dejó autocensurarme, decía que si no era capaz de ser sincera con ella, tampoco podría serlo conmigo misma.



- ¿Sabes qué? Nunca he conocido a nadie como tú.

- De eso no me cabe la menor duda.

- Oh, por favor, qué egocéntrica.

- Jaja. Sabes que es broma. Aunque bueno, dudo mucho que hayas conocido a muchos como yo y aún estés aquí para contarlo.

- Ei, a ti te he conocido y estoy aquí para contarlo.

- Ya, pero porque yo soy genial.

- Eso es cierto.

- Y de haber conocido a alguien más como yo… no sé, igual se enamoraba locamente de ti, pero si no llega a suceder eso, lo más seguro es que no pudieras contarlo.

- ¿Eso quiere decir que estás locamente enamorada de mi?

- Eso quiere decir que, si no lo estoy, nunca podrás contar que nos conocimos…

jueves 8 de octubre de 2009

La luz cegadora se extiende por todo el lugar.

Esas pequeñas cosas que, por la oscuridad de la noche, no eran apreciables, ahora se distinguen, cada centímetro, cada minúsculo detalle que lo forma, se ve con una claridad estremecedora. Es toda una explosión para mis inexpertos ojos.

Pero no termina ahí, poco a poco, voy siendo consciente de todo mi entorno.

El olor del barro formado bajo los robustos árboles inunda por completo mis fosas nasales y es el lejano aleteo de un pequeño pájaro el que me hace reaccionar.

Miles de preguntas se abalanzan en mi mente, dispuestas a ser lanzadas al aire y poder, de ese modo, calmar un poco la extraña sensación de ansiedad que me corrompe.

Ella pone un dedo sobre mis labios impidiéndome emitir el más leve sonido.

Su piel se me antoja suave, y maravillada por esa suavidad me quedo observando su dedo, como si se tratase de una reliquia que jamás nadie pudo encontrar.

Su voz melódica atraviesa por completo mi ser, siento con cada palabra que dice como una caricia recorriendo cada centímetro de mi cuerpo.


- Sssh, ahora te mostraré cosas que jamás habrías ni soñado, descubrirás miles de sensaciones nuevas. ¿Estás preparada?


Yo asiento con un ligero movimiento de cabeza y sin mediar palabra sus brazos se aferran alrededor de mi cuerpo impidiendo que la más leve corriente de aire pase entre nosotras.

De nuevo, su índice juega a recorrer mis labios, su mirada se clava en la mia. Sonríe…

Muy lentamente su mano se introduce entre mi pelo, acariciando mi nuca con pequeños movimientos circulares.

Sus labios se topan con los míos…

Tenía razón, no sabría explicar tal sucesión de sensaciones.

Sentía como si una llama se acabase de encender en mi interior y se fuese avivando a cada instante. Una gran llamarada de fuego ardía en mis venas, la quemazón se volvía más y más intensa con cada roce de nuestros labios.

Cuando su mano se cansó de jugar entre mi pelo, comenzó a deslizarse por mis clavículas, poco a poco, perfilando por completo sus formas, como intentando memorizarlo todo. Su mano continuó su recorrido hasta mis senos, donde permaneció por largo tiempo masajeándolos incansable. Fue bajando, llegó a mi pubis, se coló entre mis piernas y me folló.

Me folló como nunca antes me lo habían hecho. Jamás hallaré la forma de expresar con palabras todo lo que sentí.

Era dura, fría, de movimientos rápidos e incesantes. Al mismo tiempo la sentía delicada, lamiendo la fina esencia de mi ser, caliente, pasional.

Los orgasmos con ella eran más intensos que nunca y su duración se había multiplicado por mil.

Tras morderme, saboreó nuevamente mi sangre, emitiendo el gemido más excitante que había escuchado en toda mi vida.

Mi cordura iba deteriorándose por momentos.

Con la boca aún llena de sangre me besó, mientras se rasgaba una muñeca y dejaba caer unas gotas sobre mi pecho.

Me ofreció su muñeca, a la que me aferré con todas mis fuerzas.

Ella lamió la sangre sobre mi pecho y volvió a colarse entre mis piernas.

El sabor de su sangre hacía que se me nublara la vista y el placer que me provocaba su lengua estaba consiguiendo llevarme al éxtasis de nuevo.

Exhausta, terminé desfalleciendo entre sus brazos.


- Mañana te enseñaré otra lección.

martes 8 de septiembre de 2009

Limpio la lágrima que resbala por tu mejilla. Tu reacción silenciosa se basa en clavar esa mágica mirada en mi. De repente, como paralizada, dejo que mis dedos reposen sobre tu húmeda piel y... por un instante, el corazón deja de latir en mi pecho. Las únicas palabras que consigo enlazar forman una simple, pero verdadera y eficaz frase: Eres preciosa... Y ya no sé si son tus labios o los mios los que salvan la distancia que nos separa, no sé si se trata de esa fuerza invisible que nos empuja. Lo que si sé es que, a pesar de todo, una y otra vez volveré a tus brazos, sin poder evitarlo...

martes 1 de septiembre de 2009

Yo jamás he deseado hacerte daño, de verdad, tienes que creerme. No pretendía que esto sucediese, yo… no sé… supongo que una parte de mi sabía que sentías algo muy fuerte hacia mi, pero… no estaba segura y… no creí que pudiese hacerte daño.

Sé que puedes pensar que como justificación es muy pobre, pero es así, no trato de convencerte, es solo que… Joder, yo… no… no lo sabía…

No sé qué quieres que te diga… Por favor… ¿Qué quieres saber?

¿A qué juegas? ¿Tratas de hacerme sentir mal tú ahora?

Vale, no voy a decir que no me lo merezca, pero…

No… no, no, no, no. Pues claro que no me lo merezco.

No te lo he hecho queriendo, no buscaba todo esto, ¿vale?

Yo solo… me sentía libre cuando estaba contigo. Todo era tan… normal.

No había tensión, no había presión… éramos tú y yo, solo nosotras.

Me daba igual estar rodeada de gente, porque solo te veía a ti.

No me importaba el lugar, ni la razón de estar ahí, porque tú… también estabas.

Yo lo sentía así y, por dentro, sabía que tú también lo sentías.

Pero no pude saber cuando la atracción, el cariño, el afecto que sentíamos… se convirtió, para ti, en amor…

Yo te advertí que no me había enamorado de ti, te dije que no podría hacerlo.

Supuse que con eso ya estaba evitando el hecho de que tú pudieses sentirlo hacia mi.

Creí que si te lo decía, podríamos seguir disfrutando la una de la otra, sin temer el final.

No llegué a pensar que podríamos estar en niveles diferentes, sentimentalmente hablando.

Ese fue el único fallo que hubo aquí y no pienso cargar con la culpa, ya que no soy responsable de ello.

Tampoco se te puede culpar a ti. Los sentimientos están ahí, existen por alguna razón.

Y sea cual sea la razón, ni tú puedes controlarlos, ni yo puedo hacer que los controles.


Pero si que puedes controlar tus sentimientos.


Puedo ralentizarlos, puedo negarlos… pero tampoco puedo controlarlos…

miércoles 19 de agosto de 2009

Sé que deseas fervientemente que mi corazón vuelva a latir con fuerza. Sé que lo has escuchado agitarse revoltosamente cuando, tras la precipitada carrera entre tinieblas, nuestros cuerpos chocaron y dulcemente cayeron uno encima del otro. Sé que notaste como se revolvía más rápidamente en el instante que mi cuerpo se alejó de ti, deshaciendo el beso que en mis labios acababa de recibir. Sé también que pudiste sentir el bum bum feroz, cuando nuestras ropas empezaron a deslizarse por nuestros cuerpos, terminando su recorrido en el suelo. Pero no te equivoques, mi corazón jamás podrá latir en tu honor, no podría soportarlo. En mi corazón ya no existe espacio para más amor…

jueves 13 de agosto de 2009

Su cuerpo temblaba frente al mio. Un escalofrío recorrió mi espalda cuando, tartamudeando, me preguntó si podríamos volver a vernos. Le dije que si con la mirada, sus mejillas se sonrojaron. Creí que iba a llorar por la perfección del momento, por toda la belleza que ella desprendía a su alrededor, pero no pude más que sonreír maravillada con el espectáculo que estaba sucediendo. Alcé mi mano hacia su rostro, mis dedos acariciaron su suave piel. Ella clavó su mirada en la mia y el tiempo se congeló.

Es extraño el sentimiento que me azota el alma cuando ella no está. Siento un vacio inmenso que me transporta a un mundo completamente alejado de la realidad, es como navegar sin rumbo, con un corazón que me pesa en el pecho. Siento como que debería desprenderme de él, ya que la sensación de desasosiego es tan fuerte que incluso me cuesta respirar y pensar con claridad.

No sabría explicar con palabras la delicia que siento cuando la veo. Al tenerla frente a mi, no es solo su cuerpo el que, temblorosamente, se acerca al mio. No soy capaz de tener bajo mi completo control los movimientos que hago. Intento que se me note lo menos posible, pero cuando nuestras miradas se cruzan, sé que dejo que se vea todo lo que mi corazón siente hacia ella.

En un estado de completo aislamiento, mis músculos se relajan y contraen en minúsculos intervalos de tiempo. De nuevo me azota ese malestar producido por su lejanía, de nuevo comienza la espiral de sucesiones de imágenes en las que solo puedo verla a ella: su pelo ondeando al viento, su caminar pausado, su magnética mirada, la perfección de sus labios y sus dulces gestos...

Ya está, ha ocurrido de nuevo, está en mi mente y en mi corazón... Pronto comenzará la persecución, las incesantes carreras... Otra vez seré capaz de flotar mágicamente ante la mirada incrédula de la gente... Y de nuevo, la caída me esperará...

domingo 9 de agosto de 2009

Tenemos que hablar.


¿Qué haces aquí? ¿Cómo has entrado?


Eso es lo de menos, lo importante es que estoy aquí y es por alguna razón.


Me dan igual tus razones, me da igual todo, quiero que te vayas.


No puedo.


Si puedes y lo vas a hacer.


No, no me puedo ir hasta que me escuches.


No quiero escucharte.


Debes hacerlo.


¿Qué pasa si no quiero?


Pues que no podré irme, ni tú podrás continuar con tu vida.


No podré continuar con mi vida si sigues apareciendo cuando te da la gana, por lo tanto, es el momento de que te marches y me dejes en paz.


¿No lo entiendes? No voy a poder dejarte si no me escuchas antes, cuando oigas lo que tengo que decir ya no volveré jamás a molestarte.


No te creo, eres un fantasma, un fantasma que aparece cuando menos lo necesito, que me jode la cabeza, que no me deja respirar. ¡Lárgate ya!


Sabes que no soy un fantasma, no exactamente.


¿Entonces qué eres?


Soy la persona de la que una vez te enamoraste, soy esa chica que te robó el corazón, soy tu mitad perfecta, tu única esperanza, tu salvación.


No, eres la persona que me hizo morir en vida, la que me complicó la existencia, la que me provocó todos los ataques de ansiedad, la que me sumió en la depresión… Pero ahora ya te he superado, no tengo nada que escuchar de tus labios, ya no. Ni lo quiero, ni lo deseo, ni lo necesito.


Yo creo que si.


Tú no tienes ni idea de lo que pasa por esta cabeza, no sabes nada de lo que siento, nunca te has molestado en intentar averiguarlo, ahora no va a ser diferente. ¿Por qué no te vas y continuas con tu perfecta vida alejada de mi?


Porque tienes que escucharme.


No quiero escucharte, ¿por qué me haces esto? Déjame vivir.


Es lo que trato de hacer, por eso tienes que escucharme, entenderlo todo y ver las cosas como realmente son.


No vas a conseguir convencerme de nada, así que no te molestes.


Déjame hacerlo, no quiero convencerte, solo quiero calmar tu dolor.


Ya no siento dolor…


Si lo sientes, tal vez no lo sientas hacia mi, pero ambas sabemos que no puedes avanzar por ese temor. Ahora, por favor, escúchame.


Habla rápido, antes de que cambie de idea.


Está bien. Sabes que te he querido, ¿verdad?


Vale, de acuerdo, has empezado mal, no quiero escuchar más.


No, espera. Es cierto, te he querido, te he querido muchísimo. Te quise y te quiero con toda mi alma. Cuando te conocí destartalaste mi vida…


No te atrevas a culparme a mi.


No es lo que quise decir, por favor, no me interrumpas, pronto entenderás lo que quiero decir.

Conseguiste romperme los esquemas con tu sola presencia, yo creía haber encontrado a la chica con la que pasaría el resto de mi vida, pero tú apareciste y… sentí que ella ya no importaba tanto, sentí una necesidad de conocerte, de… de poseerte…


Y lo conseguiste, era tuya, absolutamente tuya, podías haber hecho conmigo lo que te hubiese dado la gana, estaba completamente a tu merced…


Lo sé, lo sé. Eras mía, tan mía que incluso me dolía el alma cada vez que nos separábamos. Te tenía, igual que tú me tenías a mi.


Yo nunca sentí que tú fueses mía, siempre había una barrera que nos separaba, algo que no me dejaba tenerte por completo, no de la misma forma que tú podías tenerme a mi.


Es cierto, era mi culpa, si que te quería, pero tenía miedo. Acababas de entrar en mi vida y te habías entregado a mi con tanta rapidez que me asusté.


¿Tratas de decirme que, si no me hubiese enamorado de ti tan rápidamente, no te hubieses alejado?


No, trato de decirte que, si yo no hubiese sentido lo mismo con tanta facilidad, ahora no estaríamos en esta situación.


Mira, no tengo ni idea de a qué viene todo esto.


Déjame continuar.

Tenía miedo porque estaba enamorándome de ti, pero a pesar de eso, tenía a mis espaldas una relación de años con otra persona, ella me había librado de la soledad que sentía y jamás pensé que podría sentir algo parecido por nadie más. Tenía que hacer algo al respecto, no era justo para ninguna de vosotras que yo pudiese disfrutar de la compañía de una y de la otra. Al principio, cuando la dejé y empecé a estar solo contigo, creí que podía ser la solución… pero me equivoqué… Seguía sintiéndome vinculada a ella y eso a ti te hacía sufrir. Recuerdo una noche en especial cuando no pude contener las lágrimas por ella y tú me cediste tu hombro para llorar. Esa noche entendí que no podía continuar haciéndote eso, sabía que poco a poco te iba destrozando… y no quería que te sintieses así.


¿Por qué me haces recordarlo todo?


Nunca lo has olvidado…

No podía verte así, me sentía culpable, me odiaba a mi misma, si yo no hubiese intentado tenerte, probablemente tú nunca habrías venido detrás de mi y no llegarías a sufrir como lo estabas haciendo. Así que tomé una decisión, una decisión de la que me he arrepentido muchas veces, podría haber hecho las cosas de otra manera, pero… en ese momento no se me ocurrió ninguna otra solución. Decidí que, ya que yo no podía perdonarme, tú tampoco lo ibas a hacer. Fue entonces cuando comencé a separarme de ti, cuando comencé a actuar mal contigo. Lo reconozco, fui una auténtica hija de puta contigo… pero aún así, pudiste perdonarme… y cuanto más intentaba hacer que me odiaras, más compasión sentías por mi y más odio sentía yo hacia mi persona. Era como estar en un bucle… Yo te jodía, tú me perdonabas, yo me odiaba y encontraba la manera de lastimarte más…


Y lo conseguiste… Llegaste a hundirme, había momentos en los que creía que jamás podría volver a salir a la calle…


Lo sé y lo siento, pero no sabía de qué otra forma castigarme.


¿Castigarte? Me estabas castigando a mi.


No. Te castigaba a ti sin querer, lo que quería era castigarme a mi misma. Intentaba que me odiases porque eso me mataría, y pretendía que tú, a raíz de ese odio, pudieras superar lo nuestro. Pero no fue así… Supongo que infravaloré tus sentimientos.


Si, lo hiciste.


De todos modos, no quería conseguir nada de esto. Yo no quería joderte la vida.


Ya está, ya ha pasado, te he superado.


Sé que ya no piensas en mi de esa forma, sé que lo nuestro ya no tiene el mismo valor que antes y me alegra que, al final, consiguieses salir adelante. Pero te ha marcado negativamente y por mi culpa ya no tienes esperanzas.


Oh, por favor, no eres el centro del mundo.


¿Eres capaz de negarme que la que actúa así ahora, no eres tú?


Yo no soy una perra sin escrúpulos.


No, eres una persona que tiene miedo a sus sentimientos y teme aún más, si se puede, los sentimientos de otras personas. Dime, ¿cuántas veces has sentido algo parecido desde entonces?


Un par de veces…


¿Ha funcionado?


No…


¿Por qué?


¡Porque no era equiparable! Jamás he sentido algo tan fuerte por nadie como lo he sentido por ti. Cuando he tenido algo que se parecía un poco, no podía hacer otra cosa que pensar en ti y en lo mucho que te quise… y lo que tenía en ese momento, no había sido ni tan fácil, ni tan fuerte, como contigo… Y eso me mataba.


¿Por qué?


Porque sabía que, con esfuerzo, con comprensión, tal vez… y solo tal vez, podría llegar a superar lo que tú y yo habíamos tenido.


¿Y no querías eso?


Por supuesto que lo quería.


¿Entonces?


Pero no era lo mismo. Contigo todo había surgido sin querer, se hizo todo muy intenso desde el primer cruce de miradas, desde el primer roce de nuestras manos… me había enamorado de ti antes de que nuestros labios consiguieran juntarse… Lo que tenía con las demás había ido creciendo progresivamente, con lentitud… y para poder superar lo que nosotras habíamos tenido, tendría que pasar mucho tiempo y no me veía capacitada para soportar tanta presión, ni tanta lucha… Total, el resultado iba a ser el mismo.


Y por ese motivo abandonabas antes de intentarlo.


¿Por qué voy a tener que volcar todas mis esperanzas en una relación sin futuro?


Pero ¿cómo puedes saber si teníais o no futuro?


¡Lo sentía así!


Eso no es cierto. No puedes saber a ciencia cierta si algo tendrá o no futuro si antes no lo intentas. Debes aprender a abrir tu corazón de nuevo…


Yo ya no tengo corazón.


Si que lo tienes. Tienes un gran corazón, lo que pasa es que está herido y lleva su tiempo recomponerlo, eso lo entiendo. Pero no puedes negarte la oportunidad de ser feliz por el dolor de antaño, por el miedo presente, por las caídas futuras…


¿Qué quieres que haga? ¿Que me embarque en relaciones que no llegarán a buen puerto, que me hagan daño constantemente? ¿Quieres que sufra eternamente, es eso lo que estás buscando?


No, lo que quiero es que borres esa mentalidad. Te van a hacer daño, igual que tú lo vas a hacer.


Yo no quiero hacer daño a nadie.


No quieres, pero lo vas a hacer, ya lo has hecho.


No le he hecho daño a nadie.


¿Estás segura? Piénsalo un momento. ¿Qué ha pasado para que tus relaciones no funcionasen?


Simplemente se terminaban.


¿Se terminaban o las terminabas tú?



¿Lo ves? Has hecho daño…


Yo no quería… solo intentaba alejarla a la persona antes de que fuese demasiado tarde, antes de que realmente pudiera sufrir.


Pero ya era tarde…


No era tarde, si hubiese dejado que el tiempo siguiera pasando, ahora sería mucho peor.


Tal vez fuese la correcta.


Tal vez no…


Pero no puedes saberlo.


No quiero saberlo.


No puedes vivir así siempre. En algún momento de tu vida te darás cuenta de que esta no es la solución, pero entonces, sí que va a ser tarde… pero no para las demás, será tarde para ti. Llegará el día en el que tú misma te habrás consumido tanto, te habrás sumido en tal soledad que, aunque lo intentes, no podrás querer a nadie.


Ya he aceptado mi sino.


No es tu sino, no te confundas. Tratas de convencerte a ti misma de que nunca podrás tener una relación seria con nadie porque no eres capaz de ver que tú sola te lo estás buscando. No digo que todo sea culpa tuya, está claro que has sido inducida a pensar así y parte de eso es por mi. Si yo no me hubiese comportado de esa manera, tú no llegarías a plantearte estas cosas. Pero ha pasado y debes aprender que todo el mundo hace daño, unas veces queriendo, otras sin querer, pero siempre saldrá alguien herido.


Eso lo entiendo…


Pues ahora, espero que te entre en la cabeza, que con tu actitud no vas a conseguir nada. Si te hacen daño no es tu culpa, no debes resguardarte en tu burbuja de cristal y alejarte del mundo. Eres fuerte y debes luchar. Algún día llegará a ti la persona adecuada, pero hasta ese momento, no puedes sentarte de brazos cruzados y esperar a que aparezca, tienes que seguir dándole oportunidades a la gente, porque sino, cuando la correcta llegué, no la verás aparecer. Abre tu corazón, es la única manera de asegurarte un futuro. Prométeme que no te cerrarás en banda nunca más.


No es tan fácil lograr eso.


Yo no he dicho que lo fuese…

sábado 8 de agosto de 2009

Crónica de un Suicidio Liberador

Eran las doce de la noche y ella seguía dando vueltas por su oscura y solitaria casa.
Adoraba el silencio y disfrutaba de la tranquilidad que se respiraba.
Jamás, por muy tarde que fuese, encendía las luces.
Era su casa, la conocía a la perfección, por ese motivo vagaba por el pasillo en la más completa oscuridad.

Las horas se precipitaban con gran sigilo, mientras su cabeza confundida continuaba con sus desordenados pensamientos girando en espiral.
Recordaba un suceso de antaño, una caricia difusa, unas palabras vacias de toda emoción, un sentimiento congelado y el escalofrío que precedía a una reacción destructiva.
Sus mayores miedos se materializaban en aquellas imágenes violentas que se sucedían cada noche a la misma hora.

Eran las tres de la mañana.
Decidió que lo mejor sería prepararse un baño reparador.
Llenó la bañera con agua tibia, colocó las velas para recrear un ambiente confortable y relajante.
En su habitación, se quedó parada ante la delicada flor azul con destellos violetas que tanto le gustaba.
Quiso que esa dulce flor la acompañase.

El olor metalizado de su sangre se mezclaba con la cera de las velas.
El contraste de colores rojos, azules y violetas con aquella tenue luz era impresionante.
Resultó incluso irónico que, en sus últimos momentos de vida, hubiese alcanzado la perfección que había buscado durante toda su vida.
Jamás pudo imaginar que desprendería tanta belleza y delicadeza por cada poro de su piel.
Ya no había rencor, ya no había dolor, había logrado su meta, ahora podría disfrutar de su sueño eterno.

jueves 9 de julio de 2009

Diecinueve (II)

Su hija está aquí, en estos momento se dirige a ver a su madre.

-


No me ha dejado llamarle antes…

-


No, perdone, pero ella tiene razón, es mayor de edad y tiene derecho a verla sin su consentimiento. No he podido hacer otra cosa…

-


Lo sé, lo sé, pero ¿qué quería que hiciese?

-


Mire, yo estoy aquí para velar por la seguridad de mis pacientes, no para recluirlos e impedir que sus parientes no puedan verlos, si tiene algún inconveniente con eso, haga lo que crea necesario, trasládela si así lo desea, pero no puedo evitar que se vean.

-


Muy bien, aquí estaremos.

Diecinueve (I)

Disculpe, pero no tiene derecho a avisar a mi padre, como ya le he dicho soy mayor de edad y puedo estar aquí sin su consentimiento. Y usted tiene la obligación de cumplir mis requisitos y permitirme verla ya que soy familiar directa. Si me hace el favor, evite los tecnicismos conmigo y haga lo que le estoy pidiendo. Necesito verla de inmediato.

Dieciocho (III)

Por ello estoy hoy aquí, soy mayor de edad y tengo derecho a verla. Quiero saber cómo se encuentra y no me valen los escasos datos que me da mi padre, estoy convencida de que sus informes son bastante más extensos de los que él me hace creer. También me imagino que no me dice toda la verdad porque no será agradable, pero de lo que él no se da cuenta es de que, por mucho que se empeñe, sigue siendo mi madre y quiero saber qué es lo que le pasa, por qué está así y si se puede hacer algo para solucionarlo.

Dieciocho (II)

Y tendremos una casa cerca del mar y un perro, no, no, un gato. Tendremos un gato.

Un gato para tener la casa siempre llena de pelos, si.


Eso se limpia. Tendremos un gato que nos hará compañía y dará más alegría a nuestro dulce hogar.


Con tal de poder estar juntas, ya no hará falta nada más que de alegría, porque yo la desprenderé por cada poro de mi piel.


Con eso ya contaba, jaja.
También tendremos una piscina.

¿Una piscina?


Si, una graan piscina en nuestro espacioso jardín.

Pero, a ver, ¿tú quieres una casa o un palacio?


¿No vas a concederme ese pequeño capricho?

Claro que si, de hecho, con mi sueldo imaginario te compraré una isla imaginaria en un mundo imaginario.


Jajajaja, vale, dejaré de teorizar con absurdos. Pero quiero que nuestra casa tenga terraza.

Una amplia terraza en la que tomar el sol desnudas sin que nadie nos pueda ver.


Si, eso me gusta... Una gran terraza en la cima de un gran edificio en el que nos pondremos morenas mientras hacemos el amor.

Exacto, mente pervertida.


¿Pervertida yo? Has sido tú la que lo ha insinuado antes.

Yo he dicho tomar el sol desnudas.


Claro, como si pudieses verme desnuda sin sentir deseos carnales hacia mi.

Lo mismo te digo.


Jaja, yo no había dicho lo contrario...

Dieciocho (I)

Mi padre es una buena persona y no creo que jamás pensara que las cosas acabarían así. El día que mi madre me pegó, él se cabreo mucho y me dijo que debíamos tomar una decisión. Ya puede imaginarse cual fue el resultado.

Acelera , me digo a mi misma, que el día es muy corto y aún me queda mucho camino por recorrer. El paisaje se precipita a mi alrededor, no sé exactamente hacía donde me dirijo, solo sé que me gustaría poder estar allí ahora mismo. Un poco más, un cruce sin señales, una recta kilométrica, el pie me pesa sobre el acelerador, la aguja del velocímetro sigue avanzando escandalosamente marcando el 130. Deja de pisarlo tanto que una multa por exceso de velocidad en estos momentos no te va a resultar nada agradable. La música resuena en mis oídos y sin poder evitarlo me pongo a cantar. ¿Cantar? ¿Desde cuándo sé cantar? La palabra más adecuada sería gritar… Elevo la voz, aun que mis palabras se quedan ahogadas por el volumen excesivo de la música. Curva a la derecha, curva a la izquierda, derecha de nuevo, joder, cuántas curvas. No sé de qué me quejo, me gustan las curvas, por eso siempre opto por viajar por carreteras secundarias, para hacer el viaje más ameno, curva hacía aquí, curva hacía allá, cambio de rasante, adoro conducir. Fíjate bien en los detalles, el camino es nuevo y perderse sería fatídico. La ansiada meta está frente a ti, un poco más, un poco más y habrás llegado.
Horas y horas sentada frente al mar, horas y horas esperando una sonrisa, horas y horas divagando sobre ti, horas y horas… mi mente no puede más… mi salud mental se deteriora, mis nervios se crispan, mi cabreo aumenta y esta sensación tan extraña se apodera de mi.
Jamás había experimentado tal sucesión de sentimientos, de emociones, de pensamientos encadenados, erróneos, martirizados.
¿Es soledad, es impotencia, es rabia lo que siento? ¿Es comprensión, debilidad, serenidad? ¿Es culpable, es inocente, es estúpida como me siento?
Peliculera, si, es cierto, soy una peliculera, para bien o para mal, pero así soy yo. La paranoia sigue en aumento, la visión de la realidad se ve en diferido, los sentimientos se contradicen, pero la parte buena de toda desgracia se ve, al final, multiplicada por mil.

viernes 19 de junio de 2009

Diecisiete

Si, la relación con mi padre cada día iba a mejor, lo que hacía empeorar la que tenía con mi madre. Yo creo que sentía celos porque siempre estaba pendiente de mi, se preocupaba, me consolaba, me hacía regalos y me cedía su hombro para llorar. Creo que no le sentó demasiado bien a mi madre ver todo eso. El día que colmó el vaso fue cuando, no recuerdo exactamente el motivo pero sé que había sido por una tontería, me pegó. Jamás me había levantado la mano, se dedicaba a maltratarme psicológicamente, si, eso se le daba muy bien. Pero aquel día lo hizo.

martes 16 de junio de 2009

Dieciseis

¿Te puedo hacer una pregunta?

¿Te he dicho alguna vez que no me gusta que me hagas esa pregunta?

No, ¿por qué?

Porque preguntándome eso, ya me estás haciendo una pregunta.

Ya, pero esa no es la pregunta.

Lo sé, por eso no me gusta que me preguntes eso, si quieres hacerlo, pregunta directamente.

Vale... ¿Sabes por qué estoy aquí?

... Pensé que a estas alturas ya sabías el por qué...

No, si eso lo sé. Lo que yo quiero saber es... ¿Cómo es que estoy aquí? ¿Voluntariamente? ¿Alguien me ha obligado? ¿Cómo?

Cariño... no le des tantas vueltas, ¿vale? Yo no soy nadie para contestar a esas preguntas, si tienes que saberlo, alguien se encargará de decírtelo, yo no puedo...

¿Por qué no? ¿Quién mejor que tú para decírmelo?

No, yo no soy nadie para hacerlo...

Si que lo eres. Estamos juntas, ¿no? ¿Por qué no vas a tener el derecho de decírmelo? Además, te estoy preguntando a ti y no a otra persona, así que si, tú puedes decírmelo... por favor...

No, no, no y no. Yo no puedo. No puedo, no quiero y no debo.

Pero ¿por qué?

Porque yo no estoy aquí para eso. Yo tengo que cuidarte y velar por tu seguridad, punto.

Pero no es eso lo que haces...

Si que es lo que hago. Vale, me he extralimitado en mis funciones. Lo que tenía que hacer era bastante más sencillo, pero me he enrolado en una relación sentimental contigo y he complicado más las cosas ya que, ahora, además de cuidar y de mirar que estés bien, tengo que vigilar que no nos descubran...

Lo hubieses pensado antes si tanto te está costando realizarlo ahora...

No me puedo creer que estés diciendo eso. ¿Quieres que lo dejemos y así no tengo que preocuparme por nada más?

No... yo no he dicho eso. Lo que digo es que si te estás quejando, lo hubieses pensado antes. Yo no te obligué a estar conmigo, ni te obligo a esconderte, ni a vigilar tu espalda, ni nada...

Mira, mejor me voy a ir, dejar esta charla y ya, cuando estés más calmada, hablaremos.

A ver, no te enfades. Lo siento, ¿vale? Entiéndeme, por favor. No sé nada de mi vida fuera de estos muros, lejos de ti... Tengo miedo...

¿Por qué?

Porque no sé si estoy aquí porque alguien ha hecho lo posible para que esté y de ser así, ¿qué va a pasar cuando salga? Yo quiero estar contigo... quiero saber si voy a poder hacerlo...

Ahora no tienes que preocuparte por eso, ¿de acuerdo? Estamos juntas y lo estaremos, pase lo que pase y venga lo que venga...

Te quiero...

Quince

No, eso no fue de inmediato. Mi padre regresó a casa a las pocas semanas de haber hablado conmigo, yo misma hice de mediadora entre mi madre y él. He de decir que ha sido una de las cosas más desagradables por las que he pasado en mi vida porque a la que peor trataba era a mi, como es bien sabido al mensajero siempre se le corta la cabeza y eso era lo que hacía mi madre cada vez que me dirigía la palabra. Mi padre me decía que debíamos aguantar un poco más, que se acabaría calmando, pero… ese día no llegaba.

sábado 13 de junio de 2009

Catorce (II)

Claro que te quiero, por supuesto que lo siento. Te necesito a mi lado, disfruto con tu compañía, me regocijo en tu sonrisa y tu mirada enamorada. Adoro tu caminar tranquilo, me gusta tu mirada perdida y me deslumbra tu satisfacción al encontrarte conmigo.

Catorce (I)

¿Pero cómo no voy a quererte si eres tú la única que hace latir este pobre e inutilizado corazón? ¿Cómo no voy a adorarte si eres tú la única que me sabe hacer volar por un mundo paralelo y lleno de felicidad con tu sola presencia? ¿Cómo podría yo olvidarte si estás presente en cada sensación satisfactoria que siento? ¿Cómo podría yo alejarte si ocupas toda mi mente?

Trece

¿Yo? Claro que me he culpado mil veces de lo sucedido, llegué a pensar que, de no haber sido por mi, nada de esto hubiese ocurrido, que todo estaría bien, en calma… Pero gracias a mi padre pude verlo todo. Él me hizo abrir los ojos. Al principio no me fiaba, pensaba que podía ser algún tipo de estrategia para separarme de mi madre, pero no, nada de lo que ella hacía era normal, pero yo no quería verlo, a pesar de tenerlo delante, a pesar de sufrirlo. A ver, ciertamente, no le costó demasiado convencerme de que era culpa de ella y no mía, pero en el fondo no podía evitar sentirme mal y, esta vez, por doble motivo. Me sentía culpable porque pensaba que podía ser culpa mía realmente y me sentía culpable por estar dudando de mi madre de esa manera.

jueves 11 de junio de 2009

Doce

Está bien, le contaré la historia desde mi punto de vista.
No puedo decir que haya sido una niña ejemplar, pero tampoco difería tanto de cualquier otro niño de mi edad. Estaba siempre buscando nuevas aventuras, nuevas formas de enfrentarme al mundo, ese mundo sin problemas en el que vive todo niño a cierta edad. Empecé a entrar en la adolescencia y me convertí, de la noche a la mañana, en una rebelde sin causa. En realidad tampoco fue de la noche a la mañana, más bien era una carrera de larga distancia que había comenzado hacía ya muchos años, casi desde el momento de mi nacimiento. En fin, las malas compañías me rodeaban siempre, en el fondo no eran tan malos como parecían, pero la fama les precedía y eso sí que era difícil de cambiar. Me metía en problemas, pasaba muchas horas fuera de casa, etc. Cosas normales en la adolescencia, pero que causaron ciertas… incomodidades en el ambiente familiar. Mi madre se pasaba horas gritándome, acusándome, castigándome por todo y no solo lo pagaba conmigo. Empezó a discutir con mi padre, se pasaba horas cabizbaja llorando por las esquinas, criticando todo lo que hacíamos y al final… Mi padre no pudo soportarlo y se fue dejándonos solas a las dos. Lo odié. Llegué a odiar a mi padre con todas mis fuerzas. Se fue sin mirar atrás, pensé que no nos quería, que no nos soportaba, que… Hasta que un día recibí una llamada. Era él, me preguntaba que cómo iban las cosas, no pude mentirle, a pesar de que era la última persona con la que quería hablar, pero necesitaba contárselo a alguien. Mi madre se pasaba el día alterada, yo prácticamente no podía salir de casa porque temía que se le diese por hacer algún tipo de locura y me estaban matando sus ataques constantes. Mi padre vino a vernos y ella se puso hecha una furia, comenzó a tirarle cosas, le llamaba demonio, decía que estaba harta de que la controlara… Completas incoherencias, ya que él no hacía nada de eso. Yo lo culpaba por haberse ido y ella lo culpaba por, supuestamente, ejercer un control posesivo sobre ella. Era todo muy raro. Al día siguiente quedé con mi padre a solas y… mi mundo dio un giro radical. Ese padre que había mostrado un abandono total por su familia se mostraba, en ese momento, como el ser más preocupado del mundo por el bienestar de sus allegados. Ese completo desconocido era, de repente, mi alma gemela, mi paño de lágrimas, mi único consuelo. Terminamos abrazados los dos, llorando a mares, compartiendo el mismo sufrimiento.

jueves 4 de junio de 2009

Once

Esta mañana te echo de menos, te echo muchísimo de menos. En realidad es una tontería, puedo tenerte entre mis brazos ahora mismo, podría ir hasta tu habitación y sin mediar palabra lanzarme sobre tu delicado cuerpo, estrechárte con dulzura, besarte sin miedo y disfrutar del calor que desprendes. Pero una extraña sensación se ha apoderado de mi al despertarme...


Y mirar el reloj constantemente
Morderme las uñas como una demente
Y esperar, volver a verte
(...)

¿Será por la canción que está sonando en mi despertador?
No... Creo que, a pesar de saber que ahora mismo podría tenerte, no estás aquí. No estás en cama conmigo, he abierto los ojos y no te he visto, te he buscado en vano entre las sábanas y no hay siquiera algo que me diga que has estado...


Me pudro en mi casa
Me pudro en mi casa
Yo te quiero aquí
Pa que me mates la bicha
(...)

Desearía poder tenerte ahora mismo, desearía que pudiesemos estar en cualquier otra parte y no tener que levantarnos en todo el día de la cama, sin horarios, sin molestías, solo tú y yo... Dos almas juntas, libres y enamoradas... Poder disfrutar la una de la otra sin tener que dar explicaciones a nadie, sin tener que soportar las miradas incesantes de la gente, sin tener que esconder nuestros sentimientos para evitar críticas... Sin temor a vivir...


Y llenarte de flores
El pasillo
Esperarte de pie a que cruzes mi camino
Escuchar tu voz valiente
Cuando te acercas estoy caliente
Y mirar el reloj constantemente
Morderme las uñas como una demente
Y esperar, volver a verte
Disimulando que estoy caliente
Estoy caliente




viernes 29 de mayo de 2009

Volveré... Lo que no sé es cuándo ni de qué manera lo haré. Pero sé que hallaré la forma de lograrlo. Algún día, tarde o temprano, cueste lo que cueste, seré capaz de ponerme en pie nuevamente y sin temor alzar la cabeza... y gritar... gritar que estoy aquí, sin miedo, gritar que es mi momento... Juro que lo conseguiré... Solo espero no perderme en el camino, que la caída no sea eterna... Algún día, por mi misma, sin ayuda de nadie, podré avanzar...

lunes 25 de mayo de 2009

Estoy acostumbrada a ser la chica de rebote, la que está dispuesta a compartir un agradable lapso momentáneo, a la que se puede acercar y alejar sin explicación, sin motivo, con la que se puede jugar sin miedo a dañar. Vale, lo admito, soy más que consciente de que siempre soy una muñeca de trapo en manos de otros, esa chica con la se está aún queriendo a otras. Es cierto, siempre he sido eso, siempre he cedido y nunca he lanzado una protesta por ello, porque ni a mi misma le molestaban esas cosas, pero ya se ha acabado. Ya no puedo más con esto, ya estoy harta de ser el segundo plato y de no obtener la satisfacción que me produciría el saber que es por mi por lo que están aquí, ya no soporto esas palabras vacías, el supuesto cariño que sienten hacia mi (JA, que yo me lo creo) Estoy cansada de las caricias, de los besos, de los abrazos sin sentir. No quiero más miradas que carezcan de emoción. Solo busco un corazón, busco escuchar el latir producido por un sentimiento imposible de exigir.
De repente me pongo a llorar. No, lo odio, odio este tipo de momentos en los que la angustia empieza a crecer dentro de mi sin ningún tipo de resistencia, se extiende por todo mi ser y, de nuevo, me vuelve a hundir en ese gran pozo de desesperación del que tanto me cuesta salir. Últimamente me pasa demasiado y ya no sé si lo que debería hacer es darle la espalda esperando a que desaparezca esa horrible sensación o dejarme arrastrar por ella hasta donde quiera que me lleve... Lo que tengo claro es que odio con todas mis fuerzas sentirme así, pero no puedo evitarlo... nada puede evitarlo... son las circunstancias las que lo provocan y contra eso, no hay remedio.

miércoles 20 de mayo de 2009

Diez

No, claro que no, eso jamás va a ocurrir...


- ...

No lo sé. Como le he dicho la última vez, estoy notando en ella cierta mejoría, se la ve más racional...


- ...

La última crisis fue hace más de dos meses...


- ...

No, no ha vuelto a tener ninguna, pero tampoco puedo asegurar que no le vaya a pasar de nuevo, tal vez...


- ...

Yo no correría ese riesgo. Al principio pensé que sería bueno un cambio de aires, enfrentarse a nuevos rostros, nuevas situaciones, pero ya no estoy tan segura.


- ...

Últimamente la veo demasiado apegada a su enfermera.


- ...

Si, es la misma de siempre.


- ...

En eso estoy. Las veo muy unidas y creo que ella es la clave de todo.


- ...

A eso me refería, pero...


- ...

No, no, las tengo bien vigiladas.


- ...

De acuerdo, me encargaré de ello.


- ...

Muy bien. Buenas noches.

martes 19 de mayo de 2009

Nueve (IV)

Espera, espera.

A ver, nos va a vigilar, si tardo mucho más en irme puede sospechar.


Solo quiero hacerte una última pregunta.

Dime…


¿Por qué no quiere que estés conmigo?

Porque eres una paciente, ya te lo he dicho muchas veces.


No, ¿por qué justamente conmigo?

Eeeeh… yo no soy la persona adecuada para explicártelo.


¿Por qué no?

Pues porque… es demasiado complicado. Me tengo que ir…


Por favor, dímelo.

No puedo, de verdad, me gustaría hacerlo, pero no puedo.

Nueve (III)

Increíble, ha funcionado.


Si, eso de que te tomen por loca a veces no está tan mal.

Tú no estás loca.


No, claro que no…

Qué alivio. Gracias por haber intervenido.


¿Gracias? Gracias a ti por haberme hecho abrir los ojos, tú dolor me estaba matando, es eso lo que me ha hecho reaccionar… De no ser por ti seguiría sin entender nada, creo que ni me daría cuenta de que algo estaba fallando en mi cabeza.

No digas tonterías, tarde o temprano acabarías por descubrirlo igualmente.


¿Por qué? Parece ser que no le importo a nadie y que nadie más me importa a mi. Pero has llegado tú, me has estado cuidando, me has estado apoyando día a día y hemos creado un vínculo muy fuerte… cada vez que tú sufres, yo sufro… Eso no me pasa con nadie más, así que si, gracias a ti, gracias por haber entrado en mi vida, gracias por dejar que te quiera… gracias…

Nueve (II)

¿Se puede saber qué hacías exactamente en esa habitación?


Yo… esto…


Te lo había preguntado, ¿verdad? ¿Recuerdas que te dije después? Te acabas de meter en un serio problema y por tu culpa, ella también sufrirá las consecuencias.


Pero…


Pero nada. Sabes de sobra que solo puedes mantener una relación profesional con los pacientes. Joder, mira que te lo dije, mira que te lo dije. Además con ella, no podía ser cualquier otro, no, tiene que ser justamente con ella. ¿Ahora qué hacemos? ¿Me lo puedes explicar? Porque sabes que de esta no vas a salir impune…


¿Perdón?

Hola, ¿estás bien? ¿Te hemos molestado?


No… ¿puedo volver a hablar con ella?

¿Qué? No, tú y ella no vais a volver a estar juntas nunca más.


¿Por qué?

¿Cómo que por qué? Después de lo que ha pasado, ¿aún tienes la cara de preguntarme por qué?


¿Qué ha pasado?

No me lo puedo creer…


¿Qué ha pasado? ¿Te han reñido porque te he hecho venir a hablar conmigo?

¿La has llamado tú para hablar?


Si, como no podía dormir y yo no puedo salir de la habitación de noche…

Me avisó Alex de que estaba intranquila y no hacía más que llamar por una enfermera, así que vine.


¿Por qué no me lo has dicho antes?


Porque… no me dejabas hablar…


En fin, ¿estás mejor? Si es así, métete en tu habitación y descansa, mañana nos toca hablar un rato.


De acuerdo.

No os sacaré los ojos de encima.


No hay nada que ocultar.


Eso espero. Hasta mañana.


Hasta mañana.

Nueve (I)

Me estás asustando porque creo que te pasa algo. Me gustaría pensar que mis miedos son infundados, pero veo que no es así. Recuerdo como tus ojos me decían otra cosa al principio…

¿Qué?


¿Qué pasa?

¿Qué has dicho?


Que antes no me mirabas así…

¿Antes cuándo?


No… no estoy segura…

Pero ¿lo has dicho por decir?


¿Qué? ¡No! Pero sé que antes no me mirabas de la misma forma.

Pero ¿cómo? ¿Por qué lo sabes?


Eso no lo sé, lo que sé es que antes no era así… No sé, siento que algo ha cambiado.

¿Estás empezando a recordar cosas?




¿Te encuentras bien?


Si… No, sigo sin recordarlo, pero… lo sé. Es como… no sé… No tiene sentido, ¿verdad?

En realidad si, lo has vivido, está todo ahí, lo que pasa es que no eres capaz de verlo, pero sé que lo conseguirás…


¿De verdad?

Claro que si, me lo acabas de demostrar. Es todo un proceso, que va muy lento, pero que acabarás por solucionar.


¿Y si no es así?

Claro que lo es, lo es, cariño, ya lo verás.


No quiero decepcionarte...


Nunca podrías hacerlo.

lunes 18 de mayo de 2009

Ocho

Me gustaría poder recordar los pequeños detalles de mi vida diaria, daría lo que fuese por poder hacerlo. Dicen que la ignorancia da la felicidad y yo soy feliz sin saber esas cosas porque, tal vez, de saberlas tendría que arrepentirme de muchas de ellas, pero… al mismo tiempo desearía recordarlas. Prefiero arrepentirme, sufrir y darle vueltas a la cabeza por cosas que he dicho, hecho o he visto, que no seguir con la incertidumbre que me rodea. ¿Está todo bien? Quiero pensar que si, pero realmente no podría asegurarlo. A veces noto cosas, veo pequeños destellos en ella que me hacen sugerir que ocurre algo, pero, casi al momento, me abraza y me pierdo en la dulzura de sus labios y parece que todo está bien. Ella me dice que no me preocupe que todo saldrá bien, yo le digo que lo que me preocupa es su bienestar. Sé que muchas veces actúo de forma poco convencional, lo sé porque ahora estoy convencida de que me pasa algo, solo tengo que leer la libreta para descubrir que no siempre soy yo y eso es lo que me duele. Me duele por ella, me preocupo por lo que tendrá que soportar, ¿sufrirá cuando me ve así? ¿Le daré motivos para querer abandonar? Me imagino en situaciones diversas: dándole mi cariño, haciéndole el amor, cabreándome con ella, gritándole, ignorándola… Probablemente ese sea el pan de cada día, unas veces bien y otras… otras haciéndole daño… y no puedo soportar el pensar que la castigo involuntariamente y que ella lo único que puede hacer es soportarlo, esperando a que yo vuelva en mi e intente solucionarlo, sin querer… Aguantando todas mis malas acciones hasta que vuelvo a ser yo y tenga que hacer como que nada ha pasado, pero en su interior estar muriendo un poco día a día… No quiero verla sufriendo por mi, no puedo imaginarme el dolor que tiene que sentir de ser eso cierto… Podría dejarme, de hecho, sería la opción más acertada… pero no lo hace, sigue ahí, a mi lado… ¿Esto es amor? Si es así, ¿por qué tiene que sufrir por lo que yo le pueda hacer? ¿No debería de ser feliz?

sábado 16 de mayo de 2009

Siete

Estoy harta de luchar por algo que no sé si valdrá la pena. Estoy ahogada de tanto llorar sin encontrar consuelo ni siquiera en tus brazos. Estoy cansada de seguir aquí, soportando día a día el rechazo. Estoy aburrida de vivir colgada de una esperanza. Lo que siento es tan fuerte que, en mi mente, construí un mundo aparte para las dos. Un mundo lleno de amor, lleno de tus caricias, tu dulzura y tu pasión. Pero ese mundo se empezó a resquebrajar y la oscuridad quiso colarse por esa pequeña grieta que se produjo… ¿lo más triste? Lo ha conseguido. Si, lo ha hecho y no puedo hacer nada para sacarla de aquí. No soy capaz de reinventar ese mundo escondido solo para las dos. No tengo fuerzas para volver a poner uno a uno los ladrillos y levantar el muro que nos protegía de todo. No es que deje de sentirlo, no, todo lo contrario, cada día estoy más y más enamorada, pero… me cuesta ponerme en pie y enfrentarme a la dura realidad. ¿Tenemos algún tipo de futuro juntas? No lo sé, no lo sé. Hasta hace poco pensaba que si, quería creer que, tarde o temprano, el amor podría con todo. ¿No es eso lo que siempre se dice? El amor puede con toda barrera, el amor no tiene fin, el amor… el amor… el amor… Si, el amor… Ese que siento yo por ti… Ese que nos salvaría a las dos. Pero el amor no siempre es suficiente. Me ha costado mucho darme cuenta de ello… y me duele… me duele en lo más profundo del corazón cada vez que pienso que todo el tiempo que he invertido no ha servido para nada. Pero no es por el tiempo en sí, no me arrepiento de haber estado aquí, me duele por saber que nada dará el resultado que esperaba. Idealizar es malo, pensar en el futuro… peor. Pero sigo haciéndolo, día tras día, sigo pensando en que, tal vez, algún día podremos estar juntas, ser felices la una en los brazos de la otra… De nuevo vuelvo a caer en la misma espiral infinita de pensamientos y sentimientos confrontados. De nuevo… de nuevo sentir la dura caída… Querer, poder… A veces desearía tirar la toalla, alejarme todo lo posible e intentar olvidar, pero… ¡es que tampoco soy capaz de hacer eso! ¿Por qué no puedo, por qué? Por ese “y si” Y si… ¿Y si al final todo acaba bien? Otra vez el torbellino de emociones, otra vez… No sé cuanto tiempo podré permanecer a tu lado pero, si me ves caer, trata de levantarme porque si no lo haces… será el final de la historia, el punto final.

viernes 24 de abril de 2009

Seis

No eres consciente del riesgo que corremos al estar aquí, además, yo no sé cuanto tiempo podré seguir soportando todo esto. No puedes llegar a hacerte ni una pequeña idea de lo mucho que me duele esta situación.

Eso no es del todo correcto. Vale, no consigo recordar ni cómo ni cuándo empezó, ni tan siquiera sé si hemos pasado por buenos o malos momentos. Pero algo sí que es seguro y es que, lo que siento por ti, es muy fuerte. Sabes que es cierto, estoy segura de que lo has notado, de la misma forma que yo puedo notar lo mismo proveniente de ti.


Pero eso lo dices ahora, mañana ni te acordarás de esta conversación.


Eso no cambia nada.

Eso lo cambia todo.

¿Por qué?

¡Porque me duele! Me duele que ahora me estés diciendo esto y mañana tener que acercarme a ti sin saber cómo vas a reaccionar.

Si para ti no es fácil, para mi lo es menos. ¿Cómo te sentirías tú si un día tienes clara una cosa y al día siguiente no la recuerdas?

Pero de eso no eres consciente todo el tiempo.

Eso no significa que, en el fondo, no lo sepa.

¿Y de qué te sirve eso? ¿De qué me sirve a mi?

¿No es suficiente para ti?

No. La mayor parte de las veces, el amor no es suficiente. Sé que me quieres tanto, o más, de lo que yo te puedo querer a ti, pero si no podemos compartirlo, ¿qué nos queda? ¿Solo el recuerdo? Y eso en mi caso, tú ni tan siquiera tienes eso.

Es cierto que de eso no puedo disfrutar, pero yo me conformo con sentirlo. A pesar de no recordarlo, sigo sintiéndolo, está ahí y no puedo no hacer caso a eso.

¿Qué vamos a hacer?

Aguantar. No pierdas la esperanza, por favor. Mientras tanto, vivamos los pocos momentos que podemos estar juntas...

jueves 23 de abril de 2009

Cinco (III)

¿Te has dado cuenta de que solo confía en ti?


¿Qué?


Si, yo pensé que confiaba en mi y que por eso escribía en la libreta, porque yo se la había dado. Pero… nunca ha venido a mi en busca de consuelo.


No ha venido a mi, pasé yo por allí en el momento oportuno.


Pero solo ha permitido que tú te acercases a ella.


Sabe que estoy ahí para ella, me ve todos los días, no sabía que eso era malo.


No he dicho que fuese algo malo, solo que me resulta un tanto extraño. No habrás excedido los límites, ¿verdad?


No.


¿Sabes que hay normas?


Lo sé.


¿Sabes que como me entere, vas a tener problemas?


Si.


Y que le causarás más problemas a ella también, ¿no?


Si…


Te lo preguntaré una única vez, si tienes algo que decir, es el momento adecuado, ¿ha pasado algo?


... No …

Cinco (II)

Cariño, deja de llorar.


No puedo…


¿Qué te pasa?


No lo sé, me siento perdida, sola…


¿Por qué?


No lo sé.


Ssh… No pasa nada… Ven aquí… Tranquilízate… Estoy contigo…

Cinco (I)


No, deja de joderme la cabeza. No quiero escuchar, no quiero hablar, no quiero sentir, no quiero nada. Déjame en paz. Aléjate de aquí, por favor, déjame ya.
No puedo soportarlo, no soy capaz de luchar contigo, ya no, ¿alguna vez lo he podido hacer? No, no quiero sufrir, no quiero caer de nuevo, no puedo con esto…
¿Por qué no lo entiendes? No quiero tenerte en mi cabeza diciéndome lo que debo o no hacer, no quiero sentirte dentro de mi presionándome, no puedo soportar tus ataques, no soy capaz de defenderme, no soy nada ante ti.
Has roto con todo pensamiento racional, has creado un muro impenetrable, no puedo salir, nadie me puede salvar.
No quiero que vuelvas a guiar mi vida, no quiero volver a caer en la oscuridad, en la soledad. No quiero que la decepción perturbe de nuevo mi alma. No puedo con esta opresión.

miércoles 22 de abril de 2009

Cuatro

¿De verdad sabes que no debería de estar aquí?

Bueno... no es que lo sepa... ¿Lo sé? No... no sé, pero algo me dice que no deberías.

Según tú, ¿por qué podría ser eso? ¿Por qué crees que lo sabes?

Es algo que siento, pero... no lo entiendo... ¿Lo habré escuchado?

No lo sé, dímelo tú.

No lo sé, de verdad, supongo que alguien lo diría y yo lo escuché sin querer, en el momento no le presté atención, pero ahora se me ha venido a la cabeza.
Oye... ¿por qué no podrías estar aquí?

Normas, ya sabes...

No... bueno, sé que hay normas, pero... no sé cuales son...

¿De verdad? Porque yo creo que algunas sí que las sabes.

¿Si? ¿Cuales?

Piensa un poco y dime las que sepas.

Veamos... sé que, por las noches, no debo salir de mi habitación... sé... que no puedo molestar a los demás... tampoco puedo irme sin avisar... sé que debo seguir el tratamiento sin protestar y... que tengo que hablar con la doctora a veces... Ah, y escribir en la libreta todo lo que quiera.

¿No sabes nada más?

Que... no deberías estar aquí... porque... ¿Por qué? Es de noche y nadie puede salir de su habitación... pero... tú si que puedes, ¿verdad?

Yo si, ¿sabes por qué?

Porque...

¿Estás bien?

Tienes algo que ver conmigo, ¿verdad?

Es posible...

Confío en ti y siento que eres alguien especial para mi... pero no sé exactamente por qué.

Soy tu enfermera, paso mucho tiempo contigo, ¿sabes eso?

Si... De todos modos siento algo más... es como si te conociese de otra forma... no sé... como si llevase años contigo...

LLevas aquí mucho tiempo.

Pero es diferente, es como... no sé... algo más fuerte.

Por favor, no sigas.

¿Por qué?

Digamos que... sé como va a continuar esta conversación y no tengo las fuerzas necesarias para soportarla.
Es mejor que me vaya, antes de que alguien sepa que estoy aquí.


Normas...

Exacto.

¿Puedo preguntarte algo?

Claro.

¿Por qué has venido?

Lo... lo siento, ¿te he molestado? De verdad que mi intención no era despertarte.

No, si no estaba dormida y la verdad es que no me molesta que estés aquí, de hecho me siento extrañamente cómoda contigo... ¿Por qué será?

Me tengo que ir.

martes 21 de abril de 2009

Tres (II)

- ¿Cómo se encuentra?


- No lo sé, ahora mismo está calmada. ¿Qué le ha pasado exactamente para que le diese esa crisis?


- ¿Has leído la libreta que le di?


- No, claro que no. ¿Debería?


- He notado un gran avance en ella, sus pensamientos cada vez son más ordenados. Sigue sin recordar nada de su pasado, nada real, quiero decir, pero por lo menos se está dando cuenta de que le pasa algo.


- ¿Eso es bueno?


- Deberías de saber que si. El primer paso para la recuperación es saber que hay un problema. Luego deberá descubrir y entender los por qués de lo que le pasa. Por último, si es capaz de lograr todo eso, podrá rehacer su vida con total normalidad, o por lo menos, con toda la normalidad de la que sea capaz.


- Entonces, ¿crees que podrá salir de aquí algún día?



- Eso depende única y exclusivamente de ella. Mantenme informada, si ves o notas algún cambio en ella, házmelo saber.

Tres (I)

No es algo que haga por curiosidad, la verdad es que no tengo ni idea de por qué me pasa esto, supongo que todo el mundo lo hace, en algún momento...
Vale, tenía que escribir, ¿no? Pues ahí va, aunque en mi opinión no tiene ningún tipo de relevancia, pero como tampoco sé exactamente qué es lo que debería o no escribir...
En fin, el caso es que, a veces, veo a gente pasar por delante de mi, gente a la que no conozco y a la que, probablemente, no vuelva a ver jamás en mi vida. Pues me pasa que, cuando veo a ese alguien, me gustaría saber más cosas de esa persona, pero como no es interés lo que tengo en conocer, me invento sus vidas. Adoro imaginarme la vida de otras personas, es liberador. Si, puede sonar extraño, pero lo siento así. Cuando me pongo a divagar mentalmente sobre la vida de cualquier persona elegida completamente al azar, siento una liberación sorprendente. Es como si desconectase de la mía propia, incluso yo puedo aparecer, esporádicamente, en la vida de esa persona. Recreo conversaciones, me invento diversas situaciones y... me hace sentir bien. (La verdad es que creo que son las proyecciones de mis propios sentimientos reprimidos que salen a la luz de esa forma)
Por ejemplo, ahora mismo, al asomarme a la ventana he visto como llegaba un grupo de chicos en un monovolumen, han aparcado y bajado del coche. Eran dos chicos y una chica. Los chicos se han desnudado para ponerse el neopreno y la chica se ha sentado encima del capó a fumar mientras miraba a la inmensidad del océano.
El aparcamiento está lleno de coches y en muchos de ellos se suceden escenas parecidas, chicos y chicas llegando y ajustándose sus trajes de neopreno frente a la playa.
En un primer momento, me han dado unas enormes ganas por juntar todas sus historias, con un nexo tan claro es muy fácil, pero... no es lo que busco. Lo que me interesa es la chica del monovolumen.
La primera pregunta es ¿por qué está ahí? Los demás tenían una clara unión, una preferencia más que palpable hacía el surf, pero ¿ella? Simplemente se bajó del coche y, con un cigarro entres sus dedos, ses puso a mirar el mar. ¿Qué hace ella ahí? Puede que fuese la pareja de alguno de los chicos que llegaron con ella, pero ninguna señal me hizo pensar eso, ni un cruce de miradas, ningún gesto de complicidad, nada. Ella se alejó y ellos bajaron con sus tablas a la playa. Ella era la conductora por lo que elijo la opción de que, sencillamente, era la encargada de llevarlos. Los chicos, sus amigos, no tenían forma de transportar las tablas y se lo pidieron a ella. Ella hoy no tenía nada que hacer y aceptó hacerles el favor.
Vale, esa es la respuesta teórica al por qué de que esté ahí. Pero tiene que tener una razón interior de fuerza, un por qué real. Se me ocurren varias razones, sobre todo al ver que ella fue la que se alejó, ambas tienen en común la soledad.
Ahora bien, ¿es una soledad buscada o una soledad necesaria?
Al ser ella la que voluntariamente se separó del grupo, podría decirse que es una soledad buscada. Observando la forma de sujetar el cigarro, se puede ver cierto nerviosismo. Lo que me lleva a pensar que puede ser una persona tranquila socialmente, por lo tanto, su soledad es necesaria. Si se siente incómoda estando sola, no tendría que buscar la soledad si no tiene un motivo, así que... necesaria.
Vale, ¿por qué necesita estar sola? Tal vez tenga algún tipo de problema del que no quiera hablar y por eso la opción de alejarse. Quizás, simplemente, lo que quería era pensar.
Bien, hasta ahí la historia se puede deducir, probablemente sea erróneo, recordaré que no es más que una historia inventada y que, ninguno de los hechos aquí descritos, han ocurrido en realidad, creo...

- Hola, ¿te encuentras bien?
-- ¿Eh? Ah, hola. No, la verdad es que no.
- ¿Qué te pasa?
-- Nada, es solo que... ya no entiendo nada.
- ¿Qué es lo que no entiendes?
-- La vida en general, el por qué de ciertas situaciones, el cómo de muchas otras...
- La vida no es justa y no siempre se pueden obtener las respuestas que necesitamos.
-- Lo sé, pero no me gusta.
- Es comprensible, pero no se puede hacer nada. Tal vez, si me dices a qué te refieres exactamente, yo pueda ayudarte a verlo desde otra perspectiva.
-- No, no puedes, sé que no tiene forma de resolverse y ni tú ni nadie podeis hacer nada ahora.
- Pero puedes desahogarte y así calmar tu interior.
-- ¿Eso valdrá para algo?
- Te lo aseguro.
-- Está bien. He perdido a alguien muy cercano, alguien a quien quise con toda mi alma y por la que hubiese dado todo.
- Lo siento.
-- Eso no es lo peor. Lo peor es que nunca he podido decirle todo lo que sentía, nunca le dije lo mucho que lo quería y ahora ya no tiene solución. Intenté decírselo una y otra vez, pude haberlo hecho, solo esperaba el momento adecuado, pero tenía miedo de que me rechazase. Creía que, si se lo llegaba a decir, las cosas entre nosotros cambiarían y terminaría por perderlo y ahora... lo he perdido igualmente y no pude decirselo.
- Es un miedo razonable, pero en esta vida, para ganar, debes correr riesgos.
-- Me he dado cuenta. Es spor eso por lo que estoy así. Porque de haberlo sabido, se lo hubiese dicho antes y no permitiría que se alejase. Puede que no consiguiera estar con él de la manera en la que pretendía, pero haría lo posible para seguir como siempre y sé que él valoraría la amistad por encima de todo.
- Pudiste haberlo hecho.
-- Pero ahora ya no se puede hacer nada y me duele. Además, no puedo evitar sentir más miedo todavía.
- Miedo, ¿a qué?
-- A la fugacidad de la vida. Es que... nunca podemos saber cuando llegará el final y me da miedo pensar en todas las oportunidades que nos perdemos por no ser capaces de decir ciertas cosas. En vez de decirlas, porque además son importantes, nos callamos para evitar ciertos sucesos, pero tampoco podemos estar seguros de las reacciones que tendrán nuestras palabras.
- Tienes razón, lo mejor es decirlo, porque ¿Por qué no va a ser el momento oportuno? Eso no aparece, los momentos se buscan.



Siento tener que dejar la historia así, pero no puedo seguir escribiendo. No puedo porque al plasmar mis pensamientos en papel, me estoy dando cuenta de todo. Me dan miedo mis pensamientos. Jamás se me había ocurrido pensar en esto. Y ahora que lo estoy haciendo e intentando recordar situaciones parecidas (porque supongo que todo el mundo tendrá alguna historia así, sobre todo si las escribes, habrá salido de alguna parte, ¿no?) no soy capaz de encontrar ninguna. Estoy segura de que algo así he tenido que vivir, pero... no puedo recordarlo. De hecho, no puedo recordar nada de mi vida, nada de lo que soy... ¿Tengo a alguien esperándome en alguna parte? ¿He sentido eso en algún momento? ¿Por qué no lo recuerdo?

viernes 17 de abril de 2009

Dos

Esa no es la cuestión exactamente. Yo no te he preguntado si lo harías, yo te pregunté si podrías negarme el haberlo pensado. Yo misma comprendo que el pensar en hacer algo no implica el tener que realizarlo. Así que, dime, ¿puedes negarmelo? ¿Eres capaz de decirme que nunca, por muy ínfimo que haya sido el momento, has pensado en mi de esa manera? ¿Puedes asegurarme que jamás, desde que nos conocemos, te has imaginado en una situación más íntima conmigo?

¿Por qué te importa tanto si no podemos hacerlo?


Porque nadie es quien de prohibir algo que ambas queremos hacer, cuando es una acción que solo nos afectaría a nosotras mismas. Si estamos de acuerdo, ¿por qué no podría suceder? ¿Acaso te importa lo que otros piensen al respecto?


No es eso, la opinión de los demás no me afecta. Lo que me impide realizarlo es mi propia moralidad.


¿Tu moralidad? ¿Por qué?


Porque no es lo correcto, no aquí.


¿Qué más da el lugar?


El lugar afecta, porque dependiendo de donde te halles, debes cumplir unas normas.


¿Hay una norma que prohiba la homosexualidad aquí?

No.

¿Entonces?

Hay una norma que me prohibe relacionarme, sentimentalmente hablando, contigo.


¿Qué? ¿Existe una prohibición que te obligue a no relacionarte explícitamente conmigo?

Si y no. Me prohibe relacionarme, en otro nivel, con los pacientes, en especial, contigo.

No entiendo de qué me estás hablando... ¿Qué tengo yo de especial para que se me aplique sobre todo a mi? Además, es muy fácil, cambio de doctor y ya está.

Sabes que todavía no puedes irte de aquí.

¿Por qué no?

Porque no has terminado tu tratamiento.

Muy bien, si ese es el problema, se puede esperar. Cuando termine el tratamiento podremos irnos, juntas. Total, ¿cuánto puede durar ya? ¿Un par de semanas? ¿Meses, quizás? ¿Puedes esperarme unos meses?


Puedo esperarte eternamente, ya lo llevo haciendo muchos años.


¿Años?

Ya lo sabes, trata de recordarlo. Esta conversación la hemos tenido muchas veces. Ahora solo depende de ti lo que tardemos en realizarlo.

No... no te entiendo...

Lo sé, pero pronto dejará de tener importancia.

jueves 16 de abril de 2009

Uno

¿Nunca te ha pasado que, al pensar en tu vida, has tenido que pararte unos minutos a analizarlo todo para darte cuenta de qué es real y qué no lo es? No sé si se me entiende. ¿Siempre has tenido todo claro? ¿Siempre has sido capaz de separ lo real de lo ficticio?
Yo... creo que no. A veces me pongo a pensar y digo "¿Eso ha pasado? ¿Ha sido real?" Creo que no soy capaz de diferenciar una cosa de la otra. Creo que me engaño a mi misma, no es algo que elija, no es algo que yo diga, vale, voy a pensar en esta cosa y voy a creer en ella ciegamente. No, no es así. Pero sí me han pasado cosas y creo que mi mente perturbada ha podido exageralo, ha creado una mentira tan creíble y me he pasado tanto tiempo pensando que así era que, finalmente, he llegado a creer que eso era real. A pesar de eso, a veces, sí que creo que ha sido así. A ver, en cierto modo, creo que es mentira, pero también creo que es verdad. No sé si es porque sigo pensando que la mentira es real, porque estoy acostumbrada a pensar que así ha sido o si es cierto que ha sido todo así.
Pero claro, es que no lo sé, es que realmente tampoco sé si mis teorías son reales, si de verdad tengo constancia de que me lo he inventado, porque de verdad que no lo sé, ¿tengo pruebas? No. No puedo decir que si porque no es cierto. Creo que me lo he podido inventar todo, insisto, inconscientemente, pero tampoco sé si es cierto. No sé si es que no diferencio lo real de lo ficticio, si es todo real o si es todo inventado y creo estar viviendo una vida cuando no es así.
La verdad es que no lo sé. Lo único que tengo claro es que, a veces, no soy capaz de recordar todos los detalles de las situaciones que (creo) he vivido. De las situaciones dolorosas, siempre son esas, o por lo menos, en su mayoría.
A ver, me he pasado mucho tiempo pensando que era mi mente la que no me ayudaba o no me permitía recordar esos detalles para evitarme, de nuevo, todo el sufrimiento vivido. Dicen que eso es posible, que la mente es muy sabia y complicada y que muchas veces actúa como escudo protector haciendo olvidar ciertas cosas. Pero... ¿y si no es mi caso? ¿Y si realmente he sido yo la que lo ha inventado? Eso también puede ser posible, ¿no?
Quiero creer que sé diferenciar entre lo que es real y lo que no lo es, pero muchas veces me planteo este tipo de cuestiones. Lo cual, no me resulta agradable y hace crecer en mi interior el miedo. Miedo porque no tengo o no soy capaz de alcanzar esa sabiduría, no tengo el control sobre eso ni el poder para descubrirlo.
Porque, ¿cómo puedo hacer para saber si es verdad? Tal vez no sea ni eso, tal vez sí que podría hacer algo para descubrirlo, tal vez todo esté en mis manos, pero si no lo he hecho será por algo, ¿no?
¿Por qué? ¿Por no ser capaz de enfrentarme a mis miedos o porque realmente no puedo hacer nada?
Es cierto eso que se dice de que lo mejor es enfrentarte a tus propios miedos, pero ¿cómo se hace? ¿Cómo te enfrentas a algo a lo que no sabes si puedes enfrentarte? ¿Cómo te enfrentas a algo a lo que no sabes si tienes que enfrentarte?
Y si está en mis manos, ¿por qué no lo he hecho antes? Quizás sepa cual es la forma de hacerlo pero como, en mi interior, sé que todo es mentira, yo misma me replantée todas estas dudas y me aleje de la situación deliberadamente. O puede que sepa que no hay nada que replantearse. Tal vez todo sea cierto.
Pero ¿cómo puedo saberlo? ¿Te ha pasado alguna vez?



- Querida, es la hora de tu tratamiento. Más tarde podrás ir a ver a la doctora y le podrás contar todo lo que quieras, ¿de acuerdo?

Es triste estar viviendo una mentira y no ser consciente de ello, pero más triste es cuando crees estar viviéndola y nadie te puede decir que estás en lo cierto.
A veces, desearía poder acercarme a ella y decirle que siga indagando en esos pensamientos, tal vez de ese modo podrá ser capaz de salir de aquí algún día. Pero yo no soy la indicada para hacer eso, la persona que debería de decírselo es la doctora. La verdad es que no sé si no lo ha hecho, igual ya están trabajando en ello, no lo sé.
Lo que creo es que la vida es muy corta como para tener que pasarse parte de ella encerrada, sin saber diferenciar lo real, sin poder disfrutar de los pequeños placeres, sin poder recordar los que sí ha hecho...



- Tú sabes cual es la verdad, sabes que está ahí, solo tienes que perfilar esas formas difusas, debes separar la neblina que la cubre. Puedes lograrlo. No será sencillo, la realidad a veces es muy difícil de afrontar, pero si te esfuerzas, si pones empeño en ello, al final, lo conseguirás. Hagamos un trato, yo te doy esta libreta y tú me la tendrás que devolver con tus pensamientos plasmados. Cada vez que algo te preocupe o si simplemente tienes la necesidad de decir algo, escríbelo. Da igual que sean pensamientos racionales, da igual que sean ilusiones, solo escríbelo.

miércoles 11 de marzo de 2009

Siento esta gran presión en el pecho, me oprime todo, me cuesta respirar, incluso un ligero mareo me recorre el cuerpo por su culpa. No sé por qué es, solo me he parado a pensar, sin concretar en ninguna parte, porque mi mente me intenta proteger de todas esas preocupaciones que sé que tengo, pero algo se ha colado en mi, algo que siento como va creciendo y no soy capaz de controlar, ni de parar… Me está quitando las pocas ganas que tengo de hacer cosas, me frena, me estanca… Me envuelve poco a poco, me hace caer en… ¿una depresión? Me marea… me hace estremecer… me quita la vida… falta de vida… sin vida… Intento, día a día, luchar contra eso, pero… incluso en lo más profundo de mi alma, sé que al final acabará ganando la batalla. Por eso me pregunto, ¿por qué no, simplemente, dejo que me arrastre? Tarde o temprano lo conseguirá, ¿por qué no permitir que sea ahora? Pero sigo intentándolo, sigo en pie, luchando con uñas y dientes por no dejarla ganar. Las lágrimas me escuecen, quieren ser liberadas, creo que es necesario que las expulse, pero tampoco lo consigo. Se acercan, están ahí… y no salen. No se me permite llorar, no se me permite reír, no se me permite sentir… No puedo dejar que ninguna de las mil emociones que retengo sean expuestas, mis debilidades, mi vulnerabilidad… no puedo dejar que se expresen con total libertad. Y aunque las dejara salir, tampoco sabría cómo expresar todo lo que siento en mi interior. Ni tan siquiera ahora, planteando la retirada, sé nada… No quiero nada, lo quiero todo, no necesito nada, lo necesito todo… Estoy cansada, harta, intentando vivir, intentando morir… ¿Qué busco? ¿Qué espero? Nada… nada… no lo sé… nada… Jamás he tenido nada, jamás he podido lograr terminar lo que he empezado y cada vez veo que todo se complica más. Ya no sé si es por culpa de esta presión que me ataca y me quita las ganas de continuar, o si es porque sé que nada dará resultado… sea por lo que sea, estoy tan cansada de todo… Me está matando este dolor, este dolor que tan fuertemente se ha apoderado de mi… No es un dolor metafórico, es un dolor real, es una presión que siento en el pecho, es fuerte, es dura, es aterradora… y yo sigo sintiendo tanto miedo por todo…

jueves 26 de febrero de 2009

Y estás aquí y estás allá...
Yo te busco tras las sombras de la noche.
Te vas, pero te quedas.
No soy capaz de atraparte, te pido que te quedes, que no te alejes nunca más de mi, pero mis palabras parecen no llegar a tus oidos...
Quizás es que no me quieres escuchar...
Ni tan siquiera sé si estoy hablando, si estoy a tu lado, si me ves...
Igual son solo imaginaciones mias.
¿Has estado alguna vez conmigo?
¿Me has visto derramar alguna lágrima?
No sé qué pensar.
¿Estás aquí?
No sé si eres realmente tú, ya no recuerdo tu rostro, solo veo la forma de una mujer en la oscuridad.
¿Eres tú, mi amor?
¿Es a ti a quién he estado buscando?
Nunca me has querido tener a tu lado, a pesar de todos mis esfuerzos por continuar ahí, de pie...
De pie...
¿Estoy de pie?

miércoles 25 de febrero de 2009

Forma parte de mi, por eso soy como soy. Es mio, solo mio, lo sé, lo tengo en mi interior. ¿Cómo es posible que no me acuerde de lo sucedido? Es imposible que haya olvidado el inicio de todo sufrimiento. Está ahí, a veces siento como duele por dentro... ¿Por qué no me acuerdo de todo? Sé que es la verdad, lo he sentido, lo he vivido. Es mi pasado, que estará siempre en mi presente... ¿Ciertamente he conseguido borrarlo de mi cabeza? Si es así, ¿por qué sigue haciéndome daño? Si no puedo recordarlo, si no consigo ver sus caras... pero sigo sintiendo su aliento sobre mi piel, el sucio tacto de sus manos sobre mi cuerpo, el odio que en mi sentí, el miedo que se iba apoderando de mi ser, el dolor provocado... Perturbaron mi mente, me arrancaron toda inocencia, pisotearon mi alma... Me jodieron la vida por ser tan cobardes... Siento el odio del ayer creciendo de nuevo en mi, pero intento recordar lo sucedido y todo se vuelve muy difuso... Una imagen por aquí, otra por allá... Pero faltan cosas... Faltan muchas cosas...

miércoles 18 de febrero de 2009

Y el tiempo se detuvo justo en ese momento.

Porque justo ahí, fue el momento exacto en el que pudo hallar la paz

y comprendió que la felicidad está presente en la vida,

día a día,

en los pequeños detalles.

En ese sonido

de las olas

rompiendo

contra fuertes rocas,

en ese movimiento

incesante

ondeando

en la inmensidad,

en ese rayo de sol

cegador

acariciando

las siluetas,

en esa pequeña brisa

oceánica

recorriendo

la soledad.

El tiempo ya no importaba, la mente dejó de trabajar disfrutando de esa etraña sensación, esa que le acariciaba dulcemente el corazón, que lo masajeaba y recomponía, se dejó llevar por toda la tranquilidad que la rodeaba, se dibujó en su cara una sonrisa de satisfacción, de completa y absoluta satisfacción.

Si, ahora todo cambiaría, ahora, ahora que sabía la verdad, ahora que sabía que ahí residía la felicidad.

viernes 16 de enero de 2009

Lo Siento






Te Quiero







Lo Siento






Te Quiero







Lo Siento







Te Quiero







Lo Siento Te Quiero Lo Siento Te Quiero Lo Siento Te Quiero Lo Siento Te Quiero Lo Siento Te Quiero Lo Siento Te Quiero Lo Siento Te Quiero

jueves 9 de octubre de 2008

Es el miedo, ese sentimiento que intentas reprimir, ese acto de flaqueza que te hace desfallecer… Es el miedo a descubrir que todo sea verdad. No, ¿por qué tengo que sufrir más? Es dolor por no saber distinguir entre lo que es real y lo que no. Es pavor por no comprender los por qués de toda esta situación. Es tristeza al entender que hay cosas que no pueden funcionar. Es esperanza al descubrir que todo puede cambiar…

viernes 12 de septiembre de 2008

Agradecida por esas palabras que llenan mi alma, agradecida por esos cánticos que inundan mi mente.
Agradecida por esas noches en las que me demuestras tu apoyo, agradecida por esas tardes de tranquilidad.
Agradecida por esas miradas cómplices, agradecida por esos besos silenciosos.
Agradecida por esas caricias que azotan mi calma, agradecida por saber que estás.
Ni el mejor poeta con sus versos precoces sería capaz de reflejar todo el agradecimiento que guarda mi alma,
nadie en el mundo podría decir lo que en mi corazón escondo,
jamás conseguiría expresar los sentimientos que haces despertar.
Por ello estoy agradecida, por eso estas palabras plamadas en papel.
Sigo sin saber quien soy, pero ya no siento ansias por descubrirlo,
me conformo con saber que crees en mi,
me vale solo con escuchar tu voz, con saber lo que piensas,
con mirarte en silencio sin ningún temor,
con pensar en ti cuando la tormenta acecha
y tranquilizar mi corazón con tu suave beso de amor.

lunes 1 de septiembre de 2008





Hacer lo correcto es muy fácil, hacer el bien no es nada complicado. Simplemente debes actuar, no hace ni falta pensar, ya que el bien es todo. Lo difícil está en arriesgarse a innovar, hacer el mal no es una cosa que salga sin más, tienes que tener ingenio, pensar bien las cosas, actuar con prudencia, planear todo estratégicamente y luego ejecutar tu plan. Se puede hacer el mal de muchas maneras diferentes, unas con más planeadas, hay que tener mayor intelecto, otros salen guiados de la fuerza que nos mueve. Los pobres mortales actúan así, tienen el valor de obrar mal, pero no saben planearlo y después se arrepienten e intentan enmendarse. Por eso hacer el mal es difícil, porque tienes que acarrear con las consecuencias de tus actos y jamás pedir perdón por algo que has hecho.

Agatha T.







Amo el amor, amo la forma de amar. Amo, ama, amo, ama. Amo tu silencio, amo tu cantar. Amo, ama, amo, ama. Amo tu respirar, amo tu pesar. Amo, ama, amo, ama. Amo tu mirada, amo tu callar. Amo, ama, amo, ama.
Ama mi amor, ama mi forma de amar. Ama, amo, ama, amo. Ama mi silecio, ama mi cantar. Ama, amo, ama, amo. Ama mi respirar, ama mi pesar. Ama, amo, ama, amo. Ama mi mirada, ama mi callar. Ama, amo, ama, amo.

Amémonos ahora sin mirar atrás, no pensemos en nada que no sea felicidad. Amémonos ahora sin saber nada más, disfrutemos del momento que acaba de empezar.

Cyntia M.






Falsedad, mentiras, engaños que hacen que tu alma se pierda en las inmensidades de este mundo vacio, amargo, sin piedad te vas hundiendo en un oscuro foso de maldad, poco a poco vas perdiendo tu humanidad, llegará el momento en el que tus acciones serán dolorosas, te dedicarás a atormentar a la gente, ya no habrá vanidad, ya no sentirás misericordia, tu paz se esfumará como el humo. Un dia te darás cuenta de todo el daño que has causado, de todo el mal que has provocado a los demás y descubrirás que tú también te has perdido, desearás cambiar, querrás regresar a ser la dulce e inocente chica que fuiste ayer. Pero, lamentablemente, será demasiado tarde para ti, tu corazón estará condenado a no sentir.

Gabrielle P.

miércoles 27 de agosto de 2008

Es ley de vida pensar que todo lo que desees tendrás.
Pero también es ley de vida fallar y todo lo que desees verlo alejar.
Si querer fuese tener, si querer fuese poder...
Tristemente no es así y hay cosas que, por mucho empeño que pongas en conseguirlas, jamás podrás alcanzar.
Lástima que esa sea la verdad...
Lástima que no pueda verte a mi lado jamás, por mucho que intente conocerte, por mucho que me aferre a la esperanza, por mucho que sueñe despierta...
¿Será por falta de información? ¿Será por falta de comprensión?
Será, será... ¿Será, tal vez, por mi condición?
Oh, si los cuerpos no importaran, si los ojos nos engañaran...
No pienses! No pienses!
Cierra los ojos y siente como me cuelo en tu mente, cierra los ojos y no te preocupes por nada.
Cierra los ojos y déjate llevar por el latir de mi corazón, solo eso vale, solo eso importa...
No me mires de esa forma, vuelve a cerrar los ojos y concéntrate en este latir.
Lo estás escuchando... y es solo por ti.

martes 19 de agosto de 2008

- No entiendo esa fijación tuya por esa casa.

Me miraba de una manera extraña, como si quisiera decirme algo y no fuese capaz de expresarlo con palabras. Podía reconocer en su expresión un atisbo de miedo mezclado con la curiosidad que a mi, también, me producían estas cosas.

Estábamos sentadas en la última fila del bus, la gente nos miraba raro. Ni que nunca hubiesen visto a dos chicas completamente vestidas de negro por ahí. Kendra tenía una melena larga rubia, unos dulces y carnosos labios y unos ojos de un verde profundo. Yo, a diferencia de su perfecta cabellera lisa, llevo el pelo ondulado, corto y oscuro. Supongo que la visión que dábamos era de dos jóvenes depresivas, sentadas una frente a la otra sin decir nada.

El bus llegó a nuestra parada y nos bajamos ante la atenta mirada de los demás viajeros. Solo nos bajamos nosotras, el conductor del autobús nos había dicho que hacía mucho tiempo que no tenía que parar por aquella zona, se había mostrado interesado en el por qué de que nos bajásemos allí, pero Kendra no hizo caso a su pregunta y yo, realmente no tenía ni idea.

La calle estaba desierta, no había edificios alrededor, las farolas más cercanas no llegaban a iluminarnos, pero la visión de aquella casa era fascinante. La poca luz que había en la calle hacía que pareciese más tétrico. Solo había pasado por delante de esa casa en dos ocasiones, de dia, y realmente atraía la belleza de sus formas, pero ahora era más impresionante.

Nos deslizamos por un caminito que iba a dar a una entrada lateral. Allí estaban esperando Christine y Sophie.

Christine parecía un ángel con su dulce carita de niña, daba la impresión de no haber roto jamás un plato, tenía una mirada triste, estaba cabizbaja esperando nuestra llegada. Sophie al vernos nos envolvió con su habitual alegría.

- Pensábamos que nos ibais a dejar solas.

Christine despertó de su ensimismamiento y nos miró. Estaba nerviosa, a ella le asustaba todo esto, nos había intentado convencer para no entrar, pero sabía que no le haríamos caso y decidió venir con nosotras a pesar de todo.

- Lo siento, se me había olvidado el amuleto en casa y regresé a por él.

El amuleto… siempre lo llevaba encima, pero ese día me lo había quitado un momento y se me había olvidado ponerlo nuevamente.

Todas teníamos un amuleto, eran ovalados y cada uno tenía un símbolo diferente. El mío simboliza a Dagaz, la confianza radical, la gloriosa luz del creador que alumbra, da vida y protege todo a su alrededor.


La de Kendra es Kenaz que simboliza el fuego, representa la fortaleza, la energía y el poder.


Christine lleva a Fehu, representa los bienes afectivos, la riqueza espiritual y el poder material.


Sophie tenía a Laguz, que representa el poder de la intuición y la fueza del inconsciente.



Su función, en principio, era protegernos, sentir la unión de las runas.

Decidimos entrar, ya era de noche. La primera fue Kendra, siempre segura de si misma, la seguía Sophie, un poco más atrás Christine, cerrando la fila iba yo. Christine buscó mi mano en la oscuridad, yo no le negué su deseo y le cogí la suya. Sabía que se sentía insegura, sabía que necesitaba apoyo y yo, por supuesto, quería dárselo, siempre había sido mi protegida, ambas sentíamos una conexión, aunque a ojos de los demás no había nada.

Fuimos avanzando tramo a tramo toda la casa, en ese nivel no había nada que nos interesase realmente, nuestro objetivo era el tercer piso, aunque llegar no nos resultaría demasiado fácil ya que el paso del tiempo había deteriorado toda la estructura y las escaleras que antaño conducían a los niveles superiores habían terminado por ceder.

No fue una sorpresa encontrar una escalera hecha con cuerdas amarrada en una de las columnas del piso de arriba. Era un hecho la fascinación que le producía a los jóvenes entrar en casa abandonadas, por lo tanto, nos imaginábamos que aguantarían con nuestro peso.

De todos modos, a mi me parecía bastante inestable, por lo que decidí buscar una alternativa. La hallé en la otra ala de la casa, en lo que parecía haber sido una cocina, desde una de las ventanas había un árbol de fácil acceso y una de sus ramas daba a una ventana del piso de arriba. Les comenté que no me veía capacitada para subir por las cuerdas y que prefería intentarlo por el árbol.

Me resultó fácil trepar por él, las ramas eran fuertes y estaban bastante cerca las unas de las otras. Tampoco parecía muy complicado llegar al alfeizar de la ventana, me agarré al tronco y estiré la pierna tanteando la posibilidad de llegar de un salto. Estaba, más o menos, a un metro de distancia. Solté el tronco y me impulsé hacia la ventana. Entré, había escombros por el suelo y la oscuridad me impedía sortearlos con facilidad, me apoyé en la pared y fui bordeando todo obstáculo como pude. Llegué a una puerta y pasé a través de ella, volví a encontrarme a la intemperie, estaba encima de lo que imaginaba había sido un gran salón, situado en el centro de la casa. Me apresuré a entrar en la parte en la que ellas estaban. Me pareció un poco raro que esa parte de la casa estuviese en mejores condiciones que la otra.

Llegué al lado de Sophie que ya estaba arriba dándole la mano a Christine, la ayudé a subirla y esperamos a Kendra que no tardó ni un minuto en alcanzar la cima.

Dimos una vuelta por las cuatro habitaciones que había allí, cuando llegamos a la última, Christine nos señaló una de las paredes. Kendra la iluminó con una linterna.


(Marchaos. Correis peligro)

Parecía que las palabras no llevaban mucho tiempo ahí escritas. Sophie se rió nerviosamente diciendo que eran las 12 de la noche. Kendra me miró, sabía lo que quería decirme. Salió de la habitación y fuimos detrás de ella, llegamos al hueco de unas escaleras que llevaban al tercer piso. Kendra se disponía a subir, pero Sophie la agarró impidiéndole avanzar. No eran seguras, parecía que se caerían con el mínimo roce.

Agarré una cuerda que sobresalía tímidamente por el hueco y tiré de ella con fuerza, cedió lo suficiente para quedarse a la altura de nuestras cinturas, parecía estar fuertemente amarrada a algo arriba. Kendra agarró la cuerda y puse mis manos de apoyo para que subiese. Una vez arriba, nos pasó la cuerda y una a una fueron subiendo. Como yo no tenía ningún punto de apoyo, puse un pie en uno de los escalones y di un salto mientras las escaleras se caían, Kendra me agarró y tiró de mi hacia arriba.

Nos encontramos las cuatro de pie observando lo que había allí. La cuerda por la que habíamos subido estaba amarrada a una columna cercana. La subimos al escuchar ruidos de pasos en el piso de inferior. Parecía que alguien más había tenido la misma idea que nosotras, pero no nos apetecía encontrarnos con nadie más.

Christine se puso a dar vueltas por las habitaciones, estaba como ida, miraba sin ver nada, susurraba palabras imposibles de descifrar, se movía nerviosamente, se agarraba la cabeza como si le fuese a estallar.

Se paró en seco ante mi, su mirada era diferente, se giró y entró en una de las habitaciones, fui detrás de ella. Kendra y Sophie llegaron justo cuando Christine se disponía a hablar.

- Coge el anillo del hueco de la pared.

Su voz parecía calmada y segura, incluso parecía una voz más madura que de costumbre. La miré sin decir nada, mi cara hablaba por mi, yo no veía ningún hueco en la pared. Alzó su brazo señalando un tablón apoyado en una esquina. Me aproximé a él y la aparté. En la parte de abajo, cerca del suelo, había un hueco. Kendra me miraba inexpresiva, pero sabía que estaba deseando descubrir si era cierto. Metí la mano y toqué algo, lo saqué. Era un anillo en forma de rosa negra.

- ¿Cómo lo sabías?

Preguntó Sophie maravilla, aunque en el fondo sentía un poco de miedo.

Kendra me miraba, yo sentía como empezaba a palidecer. “Otra vez. Otra vez” Las palabras resonaban en mi cabeza. Si, otra vez le estaba pasando lo mismo. Christine salió de la habitación y volvió a ponerse a dar vueltas, Sophie no apartaba la vista de ella. Kendra se acercó a mi.

- ¿Estaba dentro?

Yo asentí y salió de la habitación. Me acerqué a Sophie que seguía con la mirada fija en Christine, mientras esta seguía dando vueltas confusamente. Kendra nos hizo un gesto para que nos acercásemos a ella. Estaba la lado de la columna donde la cuerda seguía atada. Pero a sus pies había un hacha.

- ¿Qué hace eso ahí?

- Lo acabo de ver ahora… pero antes…

Sophie la agarró entre sus manos, se giró hacia Christine y esta empezó a reirse.

- Está a punto de llegar…

Sophie tiró el hacha al suelo cabreada.

- Deja de hacer el imbécil, Christine.

Kendra la agarró y sin decir nada la condujo hacia el hueco de la escalera. Christine se apresuró hacia allí también y bajó de un salto. Kendra hizo lo mismo y Sophie se quedó de pie mirando para ellas. Se giró hacia mi, su rostro imploraba ayuda. Me situé a su lado y la agarré de un brazo para ayudarla a bajar. Me sentí cansada y me senté en el borde del hueco para bajar, pero mi cuerpo no respondía. No podía moverme, notaba como me pesaba todo el cuerpo, pero me encontraba tranquila, protegida, no sentía la necesidad de irme, me apetecía estar allí.

Sophie y Kendra me miraban con cierto nerviosismo, la mirada de Christine no estaba puesta en mi, miraba hacia mi lado.

- Aileen está a tu lado. El anillo es de su parte.

Noté como todo mi cuerpo se relajaba, ya podía controlar mis movimientos y salté. Sophie fue hacia las cuerdas, Kendra miraba a Christine con desconfianza, pasó por delante de ella y se fue. Yo salí tras ellas notando la respiración de Christine a mis espaldas.

Las dejé bajando por las escaleras. Pasé por la habitación donde antes habíamos encontrado la pared escrita, iluminé esa zona, pero ya no ponía lo mismo.

(Lia)

Seguí avanzando sin prestar atención, fuera hacía frio, la luz resplandeciente de la luna quiso jugar con mi cordura haciéndome ver una sombra bajo la puerta a la que me dirigía. Me quedé quieta observándola, un ruido a mis espaldas me hizo girar, algo se había caído, cuando me volví hacia la puerta, ya no había nada. Me dirigí hacia ella entrando cuidadosamente para no tropezar. Antes, la ventana me había parecido más baja, ahora me resultaba complicado alcanzarla. Puse un pie sobre unas piedras que se habían caído de la pared y agarrándome al marco de la ventana logré subir. Volví a tantear la distancia, puse un pie sobre la rama más cercana y me abalancé sobre el tronco. Empecé a bajar asegurando los pies en cada rama, volví la vista hacia arriba y de nuevo creí ver una sombra, ahora parecía que tomaba la forma de una niña. Entré en la cocina y salí corriendo hacia ellas. Cuando llegué, Sophie estaba mirando hacia arriba, las otras parecía que estaban decidiendo quien bajaría primero. Christine me miró.

- Lia, ¿puedes subir y ayudarme a bajar por el árbol?

Las miré sin molestarme en ocultar mi escepticismo, pero retorné sobre mis pasos para ayudarla. Esta vez no miré hacia la ventana hasta llegar a la última rama, salté hacia ella y entré de nuevo. Ahora la distancia volvía a hacérseme más corta. Volví a pasar por encima del salón, de nuevo me encontraba en la misma habitación de antes, iluminé la misma zona y había escrito


(Aileen)

Llegué al lado de Christine. Sophie nos gritó:

- Venga, rápido, que van a ser las 3 y no quiero llegar tarde.

Christine se giró hacia mi mostrándome una sonrisa perturbadora. Volvimos a pasar por la habitación, pero pude controlar la tentación de iluminar las letras, que seguro habían cambiado. Salimos de nuevo para entrar en la otra parte donde estaba la ventana por la que bajar. Algo volvió a caer tras nosotras, pero seguimos caminando. Entramos y fuimos hacia la ventana, se escuchaban pasos.

- Rápido. No sabes lo cerca que está.

La ayudé a subir a la ventana.

- Pasa tú antes y enséñame a bajar.

Me subí a la ventana con ella, había poco espacio para hacer algún movimiento. Ella se hizo a un lado para dejarme pasar primero. Alargué la pierna para tocar la rama cuando noté como me empujaban. Logré agarrarme al tronco con el impulso recibido. Miré hacia Christine que sonrió divertida. Empecé a bajar apresuradamente, llegué a la cocina justo cuando entraban Kendra y Sophie. Christine estaba entrando por la ventana cuando llegaron a mi lado. Nos volvimos hacia ella, quedándonos las unas frente a las otras.






Llegamos frente a la casa, seguía fascinada por la belleza tétrica con la que se veía. Fuimos alejándonos de allí, no reprimí las ganas de volver la vista atrás, sentí la calidez, escuchaba como me llamaban, la casa me atraía nuevamente hacia ella y yo sentía la necesidad de regresar…

martes 5 de agosto de 2008

Andando sola por la calle a altas horas de la mañana, mi mente da vueltas y pienso en mi estúpida y patética existencia.
¿Para qué sigo aquí si a nadie le intereso?
Al final sólo sufro yo por culpa de mi enfermiza cabeza que no hace más que jugarme malas pasadas, engaños, mentiras y ese dolor insoportable que me mata poco a poco, que acaba con cada gota de felicidad que tenía, que me desgarra desde dentro y me hace caer en el más profundo de los abismos convirtiendo así mi vida en un caos mayor del que era...
Siguen las dudas, siempre han estado ahí y permanecerán eternamente hasta que el último suspiro salga de mi cuerpo y me convierta en un ser inerte, sin vida, sin alma, sin corazón... Sin absolutamente nada.
Así ya no habrá preocupación, ya no habrá sufrimiento ni dolor, no habrá más engaños, nada más por lo que seguir dandole vueltas a esta inútil cabeza...
Sin corazón y sin amor, sin sentimientos de ningún tipo, sin vida...
Sin vida...
No habrá vida...



Jou jou, esto lo escribí el Jueves 19 de Abril del 2007, si... ya hace tiempo, xD
Ala, recopilando mis escritos ^^

miércoles 30 de julio de 2008

Me acabo de despertar y de nuevo la imagen de ese rostro perturbador vuelve a florecer.
La miro, siento curiosidad, al mismo tiempo un extraño sentimiento me corrompe el alma.
Ahora la intento apartar de mi mente, pero se queda fija, clavada, la siento dentro de mi rasgasdo cada centímetro de mi ser.
No puedo resistirlo y caigo de nuevo en la tentación de su belleza, su delicada piel de seda...
Quiero acercarme, pero no es más que una imagen inalcanzable.
La intento borrar, alejarla todo lo que pueda, pero se resiste con toda su fuerza, ahora la siento como una caricia extremecedora que azota cualquier pensamiento racional.
Deseo su calor, deseo su sabor, pero no es más que un sueño roto que se va desfigurando en la oscuridad.
Su rostro aparece ante mi, creo escuchar su agitada respiración... Parece tan real...
Un leve roce me hace saltar, ya no son imaginaciones, es todo verdad...
Sus manos acariciando mis pechos, su boca de sutil delicadeza se entreabre mostrando una sonrisa malévola, siento su mirada atravesandome por completo, duele... una punzada de dolor... duele...
El calor de su cuerpo frente al mio, dos almas que se unen en una eterna lucha por el control.
Me siento desvanecer cuando su lengua juega con la mia...
Creo desfallecer cuando se encuentra con la humedad.
De aquella ilusión pasada, de aquel rostro imaginario, de aquel cuerpo inventado, ya no queda nada... Ahora es su alma la que juega con mis deseos, juega con mi cordura, me corrompe por dentro, destroza todo indicio de inocencia, apaga todo temor y me hace perder el control...

miércoles 2 de julio de 2008

Esto no es mio, es algo que me escribieron un dia… Elegido completamente al azar entre más de 20 folios llenos de poesías que me dedicó esta persona…

Para una persona muy especial para mi…

para quien con su hermoso corazón

supo hacer sentir en mi

que la vida aún existe…

Adoro la sencillez de tu mirada,

cuando sonríes…

el rubor de tus mejillas,

el sonido de tus labios cuando

das una sonrisa al viento.

Adoro los suaves cabellos,

que acaricia el viento cuando pasa…

Te adoro a ti…

Adoro tus frases, tus versos…

Lo hermoso de tu corazón cuando sientes,

lo bello que sabes sentir…

Te adoro tanto, que hasta adoro

la forma como te adoro…

Si dicen: que es pecado adorar en la tierra,

pues me conformo con vivir en el paraíso

de tu corazón.


Y ahora, para cambiar un poco de estilo, pongo algo mio.

Escrito hace algún tiempo.


- ¿Por qué no entiendes lo que trato de explicarte? No, no es una despedida, ni un me quedaré contigo, no es un te odio, pero tampoco un te querré eternamente.

-- Entonces, ¿qué significa? Tus palabras me han confundido, tus acciones me están volviendo loca, ya no entiendo nada de lo que haces.

- Escúchame atentamente…

-- Lo hago, pero no entiendo ni una de las palabras que salen de tu boca.

- Mírame a los ojos…

-- Tus miradas ya no tienen ningún sentido, están vacias, se han vuelto frías.

- Obsérvame…

-- Tus gestos, esos que antes hacían que mi mente volara por un mundo paralelo, ya no valen nada, se han quedado secos…

- Siénteme…

-- Ese corazón que latía al mismo son que el mio, que se unían y se fundían en uno solo, ya no tiene el ritmo de antaño, ya no lo siento como si fuera parte de mi como antes… Ya no sé si quieres seguir a mi lado después de tantos años o si quieres olvidarlo y continuar muy lejos de mi…

- Lo que he intentado decirte es que no puedo estar contigo, ya no tienes sitio para mi en tu corazón, me estás alejando de ti… No soy yo la que se quiere ir, eres tú quien me obliga a despedirme…

-- No quiero que te vayas… ¿Qué haré yo sin ti?

- Ser feliz…

-- La felicidad la hallaba cerca de ti…

- Ahora cambiará todo… Lo único que quiero que sepas es que en el momento menos esperado volveré a tus brazos, pero no me busques, no te resguardes más en mi… Siempre estaré cerca de ti…

- Mi fiel amiga, confesora de mi alma, compañera inalcanzable… Soledad, no te alejes más…


miércoles 4 de junio de 2008

I Think I´m Paranoid

¿Quieres saber lo que pienso? Seamos sinceras, mis pensamientos son demasiado complicados como para que nadie pueda llegar a entenderlos. Mis diversas formas de actuar son tan complejas, que aunque intentase explicar los por qués de mis acciones sería una total perdida de tiempo. Nadie ha podido jamás entender a ciencia cierta por qué hago lo que hago, por qué soy como soy… Algunos lo han intentado y han llegado a la conclusión de que a veces no actúo como realmente soy, que me invento un papel, me amoldo a él y me escondo para no dejar ver mi verdadero yo. Pero no es cierto, la verdad es que siempre soy yo aunque a veces en situaciones parecidas actúe completamente diferente, aunque ahora diga una cosa y a los dos segundos esté diciendo todo lo contrario, siempre soy yo. ¿Por qué hago eso? La verdad es que no lo sé… Supongo que por mi falta de entendimiento, por mi falta de tacto, por la carencia de raciocinio y la ausencia de empatía. ¿Quieres ver qué se esconde en mi interior? Pues obsérvame y no me juzgues, compréndeme y no trates de entenderme. Soy lo que ves, por dentro y por fuera… La chica asustadiza, cobarde y complicada que ante ti se presenta, con mis dudas y mis miedos azotándome constantemente, las preocupaciones del ayer siempre presentes, la incertidumbre de qué hacer, qué decir, qué pensar, qué sentir gravadas a fuego en la piel, con las cicatrices de una vida extraña marcadas en el cuerpo, con paranoias incesantes revoloteando en esta mente perturbada… Siempre he sido así y siempre lo seré, no me gustan los cambios, pero no soporto estar siempre parada… A veces contemplo mi vida y veo que no he llegado a ninguna parte y no sé si algún día lo lograré, quiero evolucionar, crecer como persona, ser más abierta de mente, algo más sabia que ayer, pero de nuevo veo que sigo en el mismo punto de siempre y la angustia me atrapa de nuevo impidiéndome elevar el vuelo y llegar a conseguir un fin real. Todo lo que vivo, todo lo que siento y lo que pienso, a veces se vuelve muy confuso, me pregunto si todo esto tiene algún sentido y de nuevo la incertidumbre vuelve a hacer acto de presencia. ¿Ya sabes cómo soy? ¿Ya sabes por qué actúo, digo o pienso así? Si tu respuesta es un no, no te preocupes, es algo lógico. Si crees que si, desengáñate, por mucho que intente explicarlo, por mucho que trate de contarte como soy, no lograrás conocerme, puedes acercarte, pero te falta mucho por aprender…

domingo 4 de mayo de 2008

Por alguna razón, hoy me he acordado de ti. He de reconocer que me dieron ganas de llamarte, de preguntarte qué tal te va la vida, de decirte tantas cosas y preguntarte otras muchas… Pero, no he tenido las fuerzas necesarias para hacerlo.

Sé que no querías irte, sabías que no estaba preparada, aunque durante muchísimo tiempo me habías estado intentando preparar para el dia de tu partida.

No te quise creer, pensé que era otro reto, otra incógnita que debía resolver, como tantas otras que me habías planteado antes.

Pero me equivoqué. Un día te marchaste y jamás te vi volver. Me decía a mi misma que solo sería durante un tiempo, pero los dias se convirtieron en semanas, poco después en meses y ya han pasado años y tú no estás aquí…

Sé que no debería plantearme los por qués, no, ni tan siquiera le voy a buscar una explicación, porque todos los momentos que he vivido contigo han sido extraños (no sé si eso es bueno o malo), siempre han tenido algún tipo de misterio, nada era casual pero al mismo tiempo daban la impresión de haber sido encuentros fortuitos sin ninguna trascendencia en ningún ámbito de la vida, aunque en realidad cada momento era una lección que aprender. Me has estado preparando para el dia a dia, para las cosas que tendré que ver, me has ayudado a buscar la solución a miles de problemas que se me pasaban por la mente, me has enseñado mucho. Y aunque no te lo he sabido agradecer, jamás podré olvidarte, formas parte de mi cada vez que digo: Alto, hablemos de ello. Porque si, gracias a ti he aprendido a enfrentarme a los problemas y has contribuido a reforzar la idea de que todo se puede conseguir a través del diálogo. Me has enseñado a que siempre le hay que ver la parte positiva a las cosas porque como bien decías, la parte negativa aparece sola.

No tengo mucho más que decirte, sé que no lo vas a leer, del mismo modo sé que, de una u otra forma, sabrás que me he acordado y que he estado pensando en ti. Ya nada me puede sorprender, 8AGL, sabes que soy la persona, soy alguien que ha llegado al punto final. Tú me lo dejaste escrito en el libro regalo que me diste la última vez que nos vimos. Y aunque me dolió que no dijeras que ese sería el último adios, comprendo o por lo menos acepto lo que has hecho.

Muchos besos de tu princesa (que aunque siempre te decía que no me llamases así, me hacías sentía especial… Lástima que solo sean recuerdos y que jamás lo vaya a volver a escuchar)

viernes 11 de abril de 2008

*Laisha* : niña buena necesita a niña mala... siempre ha sido así...
-Aru- : jajajja
-Aru- : cuando dices eso demuestras q no eres de las buenas
*Laisha* : en qué te basas para decir eso?
-Aru- : pues
-Aru- : en q las "buenas" q se catalogan como tal y buscan "malas" es xq les pone la "maldad"
-Aru- : entonces dejan de ser buenas
-Aru- : ergo: las "buenas" son las peores
-Aru- : XD
*Laisha* : jajaja, eso son cuentos que te cuentan a ti
*Laisha* : pero no es verdad
*Laisha* : las buenas son buenas por naturaleza
*Laisha* : y se ven atraidas por la maldad porque es algo que no cabe en ellas
*Laisha* : necesitan a malas para compensar su bondad
*Laisha* : xD
-Aru- : XDDDD
-Aru- : no
-Aru- : las buenas como tal
-Aru- : les atrae el lao oscuro
-Aru- : x lo tanto
-Aru- : son buenas, pero tmb malas a la vez
*Laisha* : no, no son malas, son buenas intentando ser malas... pero siguen siendo buenas
-Aru- : XDD
-Aru- : eso es lo q creen
-Aru- : xq tiene bondad
-Aru- : pero tmb son malas
-Aru- : les encanta ese lado malo
-Aru- : de la vida
-Aru- : XD
*Laisha* : si, les llama el riesgo, la maldad en si... pero no significa que acaben siendo malas, por lo menos no serán malas siempre... pueden dejarse arrastrar por esa maldad tan ansiada durante cierto tiempo, pero en su interior siguen siendo buenas y eso será lo que predomine en ellas

sábado 5 de abril de 2008

Se odia por ser tan cobarde, se odia por odiarse por sentir lo que siente, por vivir lo que vive, por decir lo que piensa, por pensar lo que no quiere, por no querer lo que desea, por desear estar a su lado, por no estar a su lado aún deseándolo.

Sigue sintiendo miedo, miedo a sus miedos, miedo a sus deseos, miedo a lo que quiere, tiene miedo a querer lo que quiere, tiene miedo porque no quiere que regrese su pasado, tiene miedo al pasado que ha vivido, siempre temerá lo que siente, tiene miedo de sentir, tiene miedo de ser querida, tiene miedo de querer…

Nunca superará sus miedos, no tiene fuerzas para luchar contra ellos. Si, siente miedo. Siempre ha vivido entre ellos, siempre en soledad se quedará con sus miedos rasgándole el corazón… Es una cobarde y siempre lo será.



Seguimos con las recopilaciones, xD

viernes 28 de marzo de 2008

A veces el dolor se convierte en una parte tan grande de tu vida que esperas que siempre esté ahí.
Porque ya no recuerdas la última vez que no estuvo en tu vida.
Pero, entonces, un dia sientes algo más.
Algo que parece malo, probablemente porque es algo desconocido.
Y, en ese momento, te das cuenta de que eres feliz.
La felicidad nos llega de muchas formas, en la compañía de buenos amigos, en lo que sentimos cuando hacemos realidad el sueño de otra persona, en la promesa de una esperanza renovada.
Es bueno que nos permitamos ser felices, porque nunca se sabe lo fugaz que puede ser la felicidad.





No es mio, pero quería subir algo.

sábado 9 de febrero de 2008


...

La sangre es el agua de la vida, su sabor extremadamente perturbador, su color de un rojo cálido, sólo con mirarla una sensación agradable extremece todo mi cuerpo, mi mente empieza a dar vueltas y por un momento todos mis sentidos se agudizan, al rozarla con mis labios siento una extraña excitación que sólo ella puede lograr, cuando la saboreo el mundo no existe, todo a mi alrededor es oscuridad, nada puede penetrar en la barrera protectora que se crea a mi alrededor,los ojos se me ponen en blanco, no hay pensamiento alguno en mi mente, sólo disfruto de ese sabor inigualable... Siempre intento que ese momento de felicidad inalcanzable dure lo máximo posible...


Significa mucho para vos, ¿verdad?

Si.

Entonces, ¿por qué hace eso?

Hace tiempo no hubiese permitido que ni una sola gota de sangre se perdiese, he matado incluso por ella... Pero ahora... ahora estoy cansada, no tengo fuerzas para seguir luchando... Ya no.

Pero no puede rendirse así... ¿Puedo yo hacer algo por vos?

Claro que puedes... siempre que estés dispuesta...

Digame que desea, mi señora, y yo lo haré.

Aliméntate de mi sangre... No dejes que siga derramándose, aliméntate de ella y continua mi camino...
Hazlo ahora, querida, y muere en vida... Yo, por fin, viviré en la muerte...








Este texto es de hace por ahí dos años...
Lo encontré ayer perdido por una libreta, xD

lunes 21 de enero de 2008

Corazones salvajes en busca de libertad,
almas en pena vagando por la ciudad
y una música de fondo proveniente de la oscuridad.
Ese local tan sombrío en el que calmas la soledad,
la melodía te embriaga y no puedes parar,
no hay pensamiento alguna que turbie tu paz,
Sólo la música proveniente de la oscuridad...



Ssssh, es tiempo de silencio...
Ssssh, es tiempo de soledad...
No hay rencor alguno...
No hay nada que esperar...






Buscando una salida
para mis frustraciones reprimidas...
(¿? Eso mismo!)

jueves 17 de enero de 2008

¿Por qué se ha ido sin dejar rastro? Me pregunta una vocecita en mi cabeza.
Yo le respondo que la vida da muchas vueltas y que algunas preguntas no podrán ser contestadas jamás.
Ella me vuelve a preguntar: ¿Pero por qué se ha ido si la has tratado como a una diosa?
Por eso mismo, le digo yo, la trataba como una diosa porque es tal y como diosa debe encargarse de miles de almas ahí fuera.
¿Por qué se ha ido si tú la necesitabas y la sigues necesitando? Insiste la vocecilla.
Yo la necesito, pero no soy primordial, existe gente más desvalida que necesitan de ella para sobrevivir.
La voz, de nuevo, lanza otra pregunta: ¿Pero tú sin ella mueres un poco cada dia?
Lo sé, amiga mia, lo sé. Pero nunca he dicho que fueran justas las elecciones que se hacen.
¿Por qué se ha ido sin mirar atrás? Pregunta incesantemente la vocecilla.
Igual creyó que su labor aquí había terminado y pasó a ocuparse de asuntos más importantes.
Resuena la voz en mi interior: ¿Pero por qué nunca le dijiste que se quedara?
Yo tristemente le digo que si lo hice, en su dia, y me negó toda esperanza de volver a verla conmigo.
¿Por qué se ha ido sin despedirse? Solloza la joven voz.
No puedo darte una respuesta que calme tu dolor. Descansa, amiga mia, descansa y no pidas perdón por amarla en la ausencia y recordarla con pasión.





Texto mierda, lo sé, pero por poner algo...

miércoles 9 de enero de 2008

8.1.08

Hace mucho tiempo que la vida fue borrando esos sentimientos ya pasados y en su lugar ahora hay nuevos rostros, nuevas maneras de sentir.No puedo decir en qué momento me he sentido peor, ni tan siquiera puedo decir si realmente ahora estoy mal o bien ya que, de momento, aún no he estudiado en profundidad la situación en la que me encuentro. Tampoco lo quiero intentar, porque el simple hecho de analizarlo, siempre desde un punto de vista totalmente fatalista, conseguiría hundirme en una enorme agonía. Solo puedo decir lo que veo a mi alrededor, sin entrar en demasiados detalles profundos. Contaré lo que puedo contar, como si una persona que jamás ha tenido nada que ver conmigo se haya pasado y observase esta escena.Es un lugar sombrío, oscuro, falto de vida. Una sensación de humedad se cuela hasta los huesos, casi me hace tiritar y busco un rinconcito más abrigado al fondo de la estancia. Desde aquí se sigue observando la misma desolación, tenía la esperanza de que al cambiar de lugar y observarlo desde otra perspectiva notase algún cambio, pero no es así. El tiempo va pasando mientras trato de concretar sobre lo que mis ojos ven y de nuevo mi alma vuelve a inundarse de miles de sensaciones, la más notable es la soledad y otra va creciendo y tomando más fuerza, hasta casi desvancar a la primera, esta sensación es más escalofriante y me cuesta más controlarla, es el miedo. Un miedo irracional hacia lo desconocido...

lunes 7 de enero de 2008

Pensé en escribirte los versos más preciosos jamás escuchados, jamás soñados y así poder explesarte lo protegida que estoy a tu lado, lo bien que haces que me sienta. Pero en su lugar no me salen más que palabras sin sentido, aunque guardan en su interior trocitos de mi esencia, pedacitos de mi corazón que ahora te regalo...Si fuera capaz de describirte lo que siento al verte...Pero soy una inútil si se trata de sentimientos, si se trata de amor, cariño o lo que sea...¿Qué es lo que siento? ¿Cómo me haces sentir cuando estoy a tu lado?Cuando te veo mi cuerpo tiembla, cuando te toco mi corazón se acelera... Si tus labios rozan los mios, ese instante de placer infinito hace que vuele, que me sienta como en una nube, mis pies no tocan el suelo y eso sólo lo consigues tú y tus besos, el tiempo no importa, la gente no existe, sólo estás tú y eso me llena...La verdad es que aún no lo entiendo, hace mucho que renuncié a todos estos sentimientos, pero tú has despertado algo en mi que no puedo ni explicar. Y eso hace que sienta miedo... Tengo miedo de despertar de este sueño y que poco a poco todo esto se desvanezca... Tengo miedo de que tus besos que son lo que más anhelo se vayan, tengo miedo de descubrir que lo que más deseo se aleje de mi, tengo miedo...Pero hasta que ese día no llegue, intentaré hacerte sentir por lo menos una mínima parte de lo que tú me haces sentir... Algún día lograré mi fin...Hasta entonces seguiré disfrutando de tus conversaciones, de tu compañía, de todo ese mundo mágico en el que me envuelves... Seguiré disfrutando de ti, aunque para ti no sea más que una simple amiga y ante el mundo entero tenga que seguir fingiendo que todo está bien, que nada pasa en mi interior. Seguiré fingiendo todo esto que siento...



Esto lo escribí hace mucho tiempo ya...
Dedicado fue, en su momento, a alguien...

En fin, a ver si ahora vuelvo a actualizar más a menudo esto... xD
Y mientras no se me ocurran cosas nuevas, iré pasando las antiguas entradas de mi otro blog a este... BeSoS

miércoles 25 de julio de 2007


La verdad es que cada vez que pienso en ti, mi interior se llena de odio y rencor. La rabia que me corre por las venas, hace que te quiera ver muerta entre mis manos. Ser yo la culpable de tu muerte, igual que tú has sido la culpable de la mia. Tú con tus mentiras, con tus juegos y tus hazañas, has conseguido que poco a poco me fuera cayendo en un abismo profundo del que nunca he podido salir, has hecho que fuera perdiendo fuerzas hasta que, con tu beso, me has desgarrado el corazón, me has dejado sin aire y sin ganas de vivir. Tú has sido quien ha provocado mi muerte. Una muerte que no estaba escrita. Una muerte de rebote. Pero lo has conseguido... Te odio por ello. Te odio, no me cansaré de repetirlo. Una y otra vez, a cada paso, en cada lugar, en cualquier momento, gritaré que te odio, que no te quiero volver a ver, que lo único que te deseo es la muerte y el sufrimiento eterno. Pasarán los años e irás acabando con la existencia de otros pobres mortales que, al igual que yo, solo querían amarte. Pero no te conformarás y seguirás detrás de tu próxima víctima. Sé bien cual es tu estrategia... Te odio... Quiero acabar contigo.
Ahora... te tengo en frente, mis manos se aproximan peligrosamente a tu cuello, rodeándolo totalmente... Aprieto... Solo un poco más y podré descansar en paz, sabiendo que por fin me he podido vengar...

No puedo soportar ver tu cara... tus ojos... esa lágrima que resbala dulcemente por tu rostro... esos labios de los que hace tiempo no quería separarme... no... no puedo matarte... no puedo acabar con un ángel... no puedo matar un sentimiento... porque yo, aún te amo...
No puedo odiarte por no haberte olvidado...



Sentada en un rincón al final de la clase, pensativa, ensimismada... Cabreada con el mundo, cabreada conmigo misma. Deseosa de victoria, deseosa de lograr un sueño, una meta inalcanzable. Cansada de la vida, sola... A mi alrededor nada importa, me dejan descansar, relajarme en paz, regocijándome en mi propia oscuridad, en mi solitario mundo de sombras en el que, de alguna manera, puedo ser feliz.
Levanto la vista, veo a la gente, están todos en su mundo compartido, viviendo una vida extraña y yo, de nuevo, alejada de todo, en mi propia burbuja.
Alguien filosofeando sobre la literatura española, voces de fondo y un eco en mi cabeza que me está volviendo loca. Solo un nombre hace despertar un sin fin de sentimientos que, hasta hace poco, pensé que estaban muertos...
Comedia de evasión... Así podría definir mi mundo... Comedia... Más bien tragicomedia...
Personas muy diversas aparecen ante mi, me pregunto el por qué de sus acciones... ¿Qué más da? Cada uno es libre de elegir su camino... Cada uno sabe lo que quiere y lucha, o no, por ello, esa es su elección... Yo no me meto, siempre y cuando me permitan seguir aquí, callada... Sin nada más que decir, sin nada más que hacer, no quiero escuchar nada sino es un "vuelvo a ti"... Vuelves a mi... Siempre he dicho que las ilusiones son para los ilusos y yo no me considero eso, pero... en cierto modo miento, creo que soy la más ilusa de todos porque aún tengo la ilusión de que digas eso... Sé que no lo harás, aunque me duela, tu vida nunca fue mia... Nunca la quisiste compartir conmigo, siempre estuvo esa barrera en medio... Una barrera que no he conseguido romper...
Ya no importa... Mi burbuja, aunque sea frágil, también me protege.
El tiempo pasa lento, rápido... Pero siempre sigiloso y cuando quieres darte cuenta ha pasado tu momento. Me fijaré más, a partir de ahora, en esas señales que el destino envia...

¿De qué estoy hablando? No lo sé, simplemente miles de pensamientos que aparecen en mi mente y quieren salir a la luz lo están haciendo... Si, puede que nada tenga sentido, o por lo menos no uno aparente. Son muchas cosas diferentes pero en realidad todo está interrelacionado... ¿No lo ves? Estoy hablando sobre algo, siempre soble lo mismo, en realidad solo es un pensamiento... Solo uno... Uno... Simplemente...
¿Por qué no puedo dejar de pensar en eso? A lo mejor es que mi vida gira sólo en torno a ello, nada más, no necesito nada, no quiero nada, no deseo nada... Nada... Y al mismo tiempo quiero todo...
¿De qué me sirve lo que tengo si no es lo que quiero?¿Por qué no puedo tenerlo si es lo que quiero?
¿Por qué querer no es tener? ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué?
Y siguen los por qués, cada vez aparecen más... Cada vez entiendo menos... ¿Por qué?

lunes 23 de julio de 2007


I´m no barbie doll

I´m not your baby girl

so I´ve done ugly things and I have made mistakes

and I am not as pretty as those girls in magazines

I am rotten to my core if they´re to be believed

so what if I´m no baby bird hanging upon your every word?

nothing ever smells of roses that rises out of mud


why do you love me

why do you love me

why do you love me it´s driving me crazy

why do you love me

why do you love me

why do you love me it´s driving me crazy

why do you love me

why do you love me

why do you love me it´s driving me crazy

why do you love me

why do you love me


you´re not some baby boy

why you acting so surprised

you´re sick of all the rules

well I´m sick of all your lies

now I´ve held back a wealth of shit I think I´m gonna choke

I´m standing in the shadows with the words stuck in my throat

does it really come as a surprise when I tell you I don´t feel good?

that nothing ever came from nothing man

oh man ain´t that the truth


why do you love me

why do you love me

why do you love me it´s driving me crazy

why do you love me

why do you love me

why do you love me it´s driving me crazy

why do you love me

why do you love me

why do you love me it´s driving me crazy

why do you love me

why do you love me

I get back up and I do it again

I get back up and I do it again

I get back up and I do it again

I get back up and I do it, I do it again


I think you´re sleeping with a friend of mine

I have no proof but i think that I´m right

and you´ve still got the most beautiful face

it just makes me sad most of the time


I get back up and I do it again

I get back up and I do it again

I get back up and I do it again

I get back up and I do it, I do it again

I do it again

I do it again

I do it again


why do you love me

why do you love me

why do you love me it´s driving me crazy

why do you love me

why do you love me

why do you love me it´s driving me crazy

why do you love me

why do you love me

why do you love me

why do you love me



[Why do you love me? -- Garbage]
http://es.youtube.com/watch?v=ZK1N2PgdAaA

martes 10 de julio de 2007



Días de felicidad que se escapan de mis manos, esos días que junto a ti compartía mi alegría, esos días se alejan demasiado rápido, se escapan de mi vida y sólo me dejan llanto...
Junto a ti viví los momentos más preciados que se quedaron en mi mente atrapados.
El recuerdo del pasado...
Es el dolor que invade mi alma el que no me dejaba seguir en pie, por tu culpa he sufrido, he llorado, me he encerrado en vida y ya nada he esperado.
Pero un día llegó ese ángel salvador que me sacó el dolor y mi vida llenó de amor...
Ese ser tan angelical que con sus dulces besos me devolvía poco a poco la vida.
Así empecé a caminar de nuevo entre las gentes, tu recuerdo sigue en mi como una espina clavada, pero su amor y su entrega han hecho que resucitara...

Es increíble los muros que levantamos para protegernos, muros que cuanto mayor te vas haciendo más sólido se vuelve. El único problema es que en cuando pasa alguien y empieza a rascar un poco, enseguida descubre una gran vulnerabilidad y eso asusta...